El libro más grande del mundo grabado en mármol
Al pie de Mandalay Hill se alza un tesoro singular: 729 estelas de mármol blanco, cada una resguardada bajo su propia pequeña estupa, que conforman lo que se conoce como el libro más grande del mundo. La luz del sol rebota en los tejados dorados de los santuarios, lo que crea un mar centelleante de blanco y oro.
Un acto de fe real para preservar el saber budista
El rey Mindon Min impulsó la construcción de la Pagoda de Kuthodaw en 1857, durante la fundación de Mandalay como nueva capital. Su objetivo era ambicioso: grabar la totalidad del Canon Pali, el Tipitaka, sobre lápidas de mármol para protegerlo para siempre. El mármol se extrajo en Sagyin Hill, a unos 51 kilómetros al norte de Mandalay, y luego se transportó por barco hasta la ciudad. Las labores de grabado comenzaron en octubre de 1860 y finalizaron en mayo de 1868.
En el centro del complejo destaca una estupa dorada de 57 metros de altura, construida siguiendo el modelo de la pagoda Shwezigon cerca de Bagan. Cada estela mide cerca de 1,52 metros de largo y 1,06 metros de ancho, grabada con entre 80 y 100 líneas por cara en escritura birmana.
Un paseo entre libros de piedra
El recinto ocupa más de cinco hectáreas, organizado en filas simétricas de estupas blancas. Entre los santuarios se plantaron árboles hkayei (Mimusops elengi) y meze (Madhuca longifolia), que proporcionan una sombra fragante y agradable. La visita suele comenzar por la entrada sur, con sus puertas macizas decoradas con tallas florales.
Los visitantes recorren los senderos sombreados para descubrir las estelas protegidas en sus kyauksa gu (pequeñas estructuras de piedra). Originalmente, las letras estaban rellenas con pan de oro. Tras el pillaje británico de 1885, fueron repintadas con tinta negra, lo que paradójicamente facilita la lectura de los textos.
Los vestigios de una historia convulsa
Cuando los británicos anexionaron Mandalay en 1885, sus tropas se acuartelaron en el complejo. Despojaron a la pagoda de sus riquezas, incluyendo oro, joyas y todo objeto de valor que pudieron transportar. Fue un momento crítico para este patrimonio.
Un hombre llamado U Aung Ban tuvo la idea de apelar directamente a la reina Victoria, quien se había comprometido a respetar todas las religiones. En 1890, ella ordenó el retiro de las tropas de todos los lugares religiosos. La restauración comenzó gracias a donaciones provenientes de toda Birmania, lo que devolvió la vida al conjunto.
El consejo de amigo: Las parejas birmanas suelen acudir a hacerse fotos entre las filas de estupas, lo que genera un ambiente animado al final del día. Intenta visitar el lugar al atardecer para disfrutar de una luz dorada sublime y una atmósfera más tranquila.
Un patrimonio de alcance mundial
La Pagoda de Kuthodaw fue inscrita en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, como reconocimiento internacional de su importancia excepcional para la humanidad. Es un testimonio vivo de la determinación de un monarca por preservar su legado espiritual para las generaciones futuras.
El monasterio del Palacio de Oro en Birmania es un lugar excepcional que realmente merece la pena visitar. Es un testimonio de un saber hacer extraordinario. La arquitectura, los detalles tallados y la atmósfera apacible que reina allí lo convierten en una visita inolvidable.
Disfruté muchísimo descubriendo este lugar único, cargado de tradición y autenticidad. Una parada obligatoria durante un viaje por Birmania.