Calidad a precios ajustados
Fundada en 2004 y con base en El Prat de Llobregat, cerca de Barcelona, Vueling es para España lo que EasyJet es para el Reino Unido: una compañía aérea de bajo coste.
Sin embargo, precios bajos no implica necesariamente un servicio de baja calidad, menos servicios o falta de confort. Al contrario, contra todo pronóstico, la que se considera la cuarta aerolínea low-cost en Europa por detrás de Ryanair, EasyJet y Norwegian, es reconocida por la calidad de sus prestaciones y de sus vuelos. Su lema es claro: "siempre mejor y con menos". El objetivo es centrarse en lo realmente importante para el viajero optimizando los recursos para reducir los costes finales del cliente.
Un compromiso que parece cumplirse a juzgar por los datos. Con 34,5 millones de pasajeros en 2019, 218 028 vuelos y una facturación de 2,4 mil millones de euros ese mismo año (antes de la crisis sanitaria de la Covid-19), Vueling ha consolidado la confianza de un número creciente de usuarios. La aerolínea ofrece conexiones a más de 140 destinos en Europa, África y Oriente Próximo gracias a sus 22 bases, de las cuales 8 se sitúan fuera de España.
Para ello, la compañía cuenta con una flota de 121 aviones Airbus con una edad media de 7,3 años.
Mucho más que vuelos
Vueling no se limita únicamente al transporte aéreo. También ofrece a sus clientes servicios de reserva de hoteles, alquiler de coches y un programa de fidelidad llamado Vueling Club, que permite a los pasajeros acumular puntos y obtener ventajas. Esto se suma a la posibilidad de gestionar reservas de vuelos y otras prestaciones especiales a través de su plataforma digital.
He viajado una vez con Vueling y se nota claramente que es un low cost de verdad.
El confort a bordo es bastante normalito y, si quieres beber o comer algo, todo es de pago.
Por otra parte, por mi parte el vuelo salió bien: sin retrasos y sin ningún problema con el equipaje.
Correcto para un vuelo barato.