Visitar Funchal
Frecuentemente citada como una de las ciudades más bellas de Portugal, la capital del archipiélago de Madeira no fue fundada hasta 1421. Orientada hacia la bahía y desplegada sobre la ladera de la montaña, Funchal creció al ritmo del comercio del "oro blanco". Su puerto atrajo a numerosos comerciantes de caña de azúcar, especialmente flamencos que no dudaron en intercambiarla por obras de arte. Son lienzos que hoy se pueden admirar en la Catedral, una de las pequeñas joyas que dan encanto a este destino, muy apreciado por su clima y su calidad de vida.
Una cultura con carácter
Con un litoral que se debate entre el mar y la montaña, el paseo marítimo es de esos que invitan a quedarse y todos los barrios están orientados hacia él. No dudes en pasear o sentarte en una terraza para descubrir el Poncha, un cóctel hecho con fruta de la pasión, o saborear pescados a la brasa y la espada, el típico pez sable, o la espetada, una brocheta de carne de vacuno. En el puerto encontrarás una réplica de la Santa María, el famoso navío de Cristóbal Colón, y el ir y venir de las embarcaciones de recreo siempre es un espectáculo.
Madeira es de origen volcánico, por lo que aquí la arena no es blanca y lo habitual es encontrar guijarros. Hay varias playas que te esperan, y la más grande es también la más de moda: en Praia Formosa el ambiente está garantizado con actividades y animación, a veces nocturna. El complejo balneario del Lido ofrece acceso directo al mar y piscinas de agua salada, mientras que en Praia de Sao Tiago se respira tranquilidad.
Sao Tiago es también el nombre de una fortaleza de muros ocres. Es la más cercana al casco antiguo, la inconfundible Zona Velha y sus calles empedradas. En la calle de Santa Maria, te sorprenderá ver las puertas transformadas en obras de arte: todas están pintadas con diversos estilos y el resultado es fabuloso. Al final de esta calle, el Mercado dos Lavradores atrae a una multitud constante, pues es donde los puestos están más surtidos. Pescado fresco, flores y frutas exóticas llenan las plantas de color. Prueba la banana-piña, el famoso ceriman que solo crece aquí, la chirimoya o la granadilla morada.
Los sitios arquitectónicos son notables, destacando la catedral Sé y su retablo de 1510 coronado por un artesonado gótico. El Palacio de São Lourenço parece una fortaleza por sus líneas militares y manuelinas, reconocible por su torre del homenaje almenada. El Museo de Arte Sacro recorre siglos de historia a través de esculturas, joyas y cuadros y, en un registro totalmente distinto, no te pierdas el dedicado a Cristiano Ronaldo, el futbolista madeirense más famoso del mundo.
Jardines fuera de lo común
Como en todo Madeira, la vegetación en Funchal es increíble. Lugares fabulosos le rinden homenaje preservándola y, para descubrirlos, hay que tomar el teleférico: ¡el barrio de Monte se encuentra en las alturas de la ciudad! El Jardim Tropical es sin duda uno de los más bellos del mundo. Aquí te esperan 10 000 especies, incluidas varias endémicas. Entre secuoyas y olivos milenarios, encontrarás un museo de tres plantas, lagos, cascadas, arte africano y azulejos, además de dos jardines orientales con ambiente japonés, pagodas y un rincón zen. Es un paseo atípico donde la fauna también ha encontrado su lugar. Un segundo teleférico te lleva al Jardín Botánico, donde florecen más de 2 000 plantas exóticas de todo el mundo. Algunas están en peligro de extinción y este Edén, con miradores y anfiteatro, es una maravilla. Para bajar, ¿cómo no montar en los cestos de mimbre, una especie de trineos conducidos por los carreiros do Monte desde hace 150 años? Una vez más, solo en Funchal verás algo así.
Cuándo ir
Madeira se encuentra en una zona subtropical y el clima de Funchal es templado durante todo el año. El otoño y la primavera son quizás las estaciones ideales para evitar las multitudes, y en invierno rara vez se baja de los 13 grados.
Cómo llegar
La ciudad tiene su propio aeropuerto y existen conexiones frecuentes desde las principales ciudades europeas, a menudo con escala en Lisboa. Desde Porto Santo también puedes tomar el ferry, con un trayecto de 2 horas y 30 minutos.
Cuántos jardines y callejuelas, con sus levadas a veces. Funchal es una ciudad que tiene mucha vida, como la isla en general. Mucho movimiento, cosas increíbles para ver. Actividades increíbles para hacer en barco y observar animales marinos. Y el parque natural de Funchal, que hay que descubrir en los alrededores de la capital. En resumen, hay que pasar al menos dos días allí.