Visitar El Pireo
El Pireo suele verse simplemente como el puerto comercial y de pasajeros de Atenas. Con doce millones de viajeros transitando por sus muelles cada año, lo es, pero no deja de ser una ciudad con identidad propia. Situada a doce kilómetros de la capital, se organiza en torno a tres puertos: Mikrolimano, Zea y Khantaros, que dan forma a sus distintos barrios. Dinámico y cosmopolita, El Pireo apuesta por el arte, un entorno privilegiado en la costa del golfo Sarónico y el peso de una historia que comenzó en el año 507 a.C.
Los puertos marcan el ritmo
La ciudad es efervescente, con un aire costero que recuerda a los barrios marineros de ciudades como Málaga. La playa no es el punto fuerte de El Pireo, aunque la de Votsalakia se encuentra en su centro, por lo que es preferible tomar el tranvía del paseo marítimo hasta Voula Beach para disfrutar de una mejor orilla. Aquí, los puertos son los puntos de referencia. Si Khantaros es el del transporte de mercancías y las salidas hacia las islas cercanas, el de Zea es una marina donde atracan los yates y, sobre todo, uno de los barrios con más vida. Sus bares y restaurantes lo convierten en un lugar muy frecuentado, y es también donde se encuentra el Museo arqueológico. A través de sus colecciones de cerámica y bronces, como el Apolo del 520 a.C. o la inmensa estatua de Atenea de 2,35 metros, la historia del puerto se despliega hasta la época romana, destacando una excelente exposición de estelas funerarias. Más adelante, el pequeño Museo marítimo helénico pone de relieve el rico pasado naval, desde la Antigüedad hasta el siglo XX, con armas, instrumentos, maquetas y una colección privada de Aristóteles Onassis. Es también en Zea donde mejor se conservan los restos de las antiguas murallas que rodeaban la ciudad en el 394 a.C. De camino a Mikrolimano, el Teatro municipal, un notable edificio neoclásico de arquitectura barroca, ilumina la Plateai Korai, la plaza principal. A pocos pasos, la catedral ortodoxa de la Santísima Trinidad es uno de los edificios religiosos más bellos, con su escalinata, su torre y sus bóvedas de inspiración bizantina.
La cultura en cada rincón
En las alturas de la colina de Profitis Ilias, el barrio de Kastella ofrece vistas panorámicas del golfo y de Atenas. Debajo se extiende Mikrolimano, el más pintoresco de los puertos con sus barcos de pesca en constante movimiento. Las tabernas de pescado frito son muy conocidas y el lugar ideal para saborear mezzés, las tapas al estilo griego.
Cerca del puerto, el antiguo barrio industrial de Retsina se ha transformado gracias a profesionales del arte que han abierto galerías en sus antiguos almacenes, principalmente en la calle Polydefkous. Es el auténtico núcleo cultural. Por último, si utilizas el metro, no te pierdas el sorprendente Museo del ferrocarril eléctrico, instalado en las antiguas oficinas de la estación. Los aficionados al fútbol encontrarán en el Museo que relata la historia del club el famoso Olympiakos.
Cuándo ir
Para disfrutar del clima mediterráneo templado de El Pireo, las mejores épocas son la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son muy agradables y menos elevadas que en verano. El invierno es suave pero lluvioso. El 6 de enero se celebra la ceremonia del bautismo de Jesús.
Cómo llegar
El avión es la opción más sencilla, con vuelos frecuentes hacia Atenas desde las principales ciudades españolas. Desde la capital griega, el metro y los autobuses conectan directamente con El Pireo. Si prefieres viajar en tren o autobús, deberás llegar hasta un puerto italiano y cruzar los mares Adriático y Jónico en barco.
Ciudad de las afueras de Atenas que vive en gran parte de su puerto: industrias, almacenes y depósitos, hormigón... No es el lugar más bonito de Grecia.