Visitar Argos y Micenas, en los orígenes de la civilización griega
Situada en el noreste del Peloponeso, Argos y Micenas es una zona impregnada de historia. Con sus restos micénicos y su pasado antiguo, atrae a los aficionados a la arqueología y la mitología. Aunque no sea la ciudad griega más visitada, constituye una parada muy interesante para comprender los orígenes de la cultura helena y explorar la región de la Argólide.
El yacimiento arqueológico de Micenas
Declarado patrimonio mundial de la UNESCO, el recinto de Micenas es uno de los lugares más impresionantes de Grecia. Alberga los vestigios de una civilización que dominó el Mediterráneo entre 1600 y 1100 a. C.
Allí se encuentra la célebre Puerta de los Leones, la entrada monumental de la antigua ciudadela, junto con las ruinas del palacio real y las tumbas de cúpula, entre las que destaca la tumba de Agamenón. La visita resulta imprescindible para entender la influencia de esta ciudad en la antigua Grecia.
El museo arqueológico de Micenas
Situado a la entrada del recinto, el museo arqueológico de Micenas expone piezas halladas durante las excavaciones, como cerámicas, armas y joyas de oro. Completa la visita al yacimiento al ofrecer una perspectiva más clara sobre la vida cotidiana y los rituales funerarios de los micénicos. Una de sus salas está dedicada a las famosas tablillas en lineal B, el sistema de escritura griego más antiguo que se conoce.
Argos, una ciudad antigua poco conocida
A menudo eclipsada por Micenas, Argos presume de ser una de las ciudades habitadas de forma ininterrumpida más antiguas de Grecia. Su casco urbano conserva un teatro antiguo con capacidad para 20.000 espectadores. Muy cerca, los restos de las termas romanas reflejan la prosperidad del lugar durante el Imperio romano. El museo arqueológico de Argos, ubicado en un antiguo edificio neoclásico, reúne objetos procedentes de las excavaciones de la zona.
La fortaleza de Larissa y las vistas panorámicas
Alzándose sobre Argos, la fortaleza de Larissa es un enclave menos frecuentado pero que merece una visita. Construida en la época bizantina y remodelada después por francos y otomanos, regala una panorámica fantástica de la llanura argólida y el golfo de Nauplia. El acceso exige una subida empinada, pero la perspectiva desde la cima compensa el esfuerzo.
Una gastronomía rústica y contundente
La cocina de la Argólide se apoya en productos locales de calidad. El cordero kleftiko, horneado lentamente con hierbas y especias, es uno de los platos más apreciados. También abundan las elaboraciones a base de berenjenas y queso feta, además de unas aceitunas y un aceite de oliva muy celebrados. Para acompañar la comida, vale la pena probar los caldos de la región de Nemea, sobre todo el tinto elaborado con uva agiorgitiko.
¿Dónde comer?
- O Xenonas (Micenas): una taberna familiar centrada en la cocina griega tradicional.
- Ellinikon (Argos): un clásico local muy conocido por sus carnes a la brasa y sus guisos.
- Kapodistrias (Argos): un local acogedor enfocado en el producto de proximidad.
- To Perivoli (cerca de Micenas): un restaurante de aire rústico con una carta variada de vinos de la zona.
¿Dónde dormir?
- La Petite Planète (Micenas): un alojamiento sencillo y bien ubicado para moverte por la comarca.
- Morfeas Hotel (Argos): una opción cómoda situada en pleno centro urbano.
- Amalia Hotel Nafplio (Nauplia): un establecimiento de categoría superior que cuenta con piscina y un entorno agradable.
- Pension Marianna (Nauplia): un hostal con encanto para quienes prefieren alojarse en las inmediaciones.
¿Cuándo ir?
Los mejores meses para recorrer Argos y Micenas son en primavera (abril-mayo) y en otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son suaves y hay menos aglomeraciones en los monumentos. Los meses de verano pueden registrar un calor intenso, en especial en las zonas arqueológicas despejadas. En agosto se celebran varios festivales culturales por la zona.
¿Cómo llegar?
Argos y Micenas distan 1 hora y media en coche desde Atenas. El coche de alquiler es la alternativa más cómoda para desplazarse y conocer los distintos puntos de interés. También existen líneas de autobús que conectan Atenas con Argos y Micenas en algo más de 2 horas.
¿Cómo moverse?
El centro de Argos se recorre sin problema a pie. Para desplazarse hasta Micenas o visitar otros puntos de los alrededores, conviene contar con un coche, ya que los transportes públicos son escasos.
Cuando vienes de Atenas y entras en el Peloponeso, Argos es una de las primeras localidades que te encuentras. Si te interesa la historia, sin duda habrás hecho una parada en el camino en el museo arqueológico de Micenas. Después del ajetreo de la capital griega, la calma de Argos y el verdor de su campiña te sentarán de maravilla. El lugar es montañoso y da al mar. Hay algunos sitios antiguos aquí y allá para ver, castillos... Una bonita introducción al Peloponeso.