Visitar Tesalónica
A orillas del mar Egeo, la capital de Macedonia es la ciudad más poblada del país después de Atenas. Fascinante por su patrimonio antiguo y bizantino, exhibe joyas culturales que se combinan con elegancia con un marcado modernismo. Dinámica y cautivadora, verde gracias a su espléndido jardín urbano dedicado a Alejandro Magno, e idílica con sus playas de Calcídica, es una ciudad portuaria y universitaria de mil facetas. Fundada en el año 315 antes de nuestra era, brilla con luz propia y puede presumir de contar con 15 monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Un patrimonio excepcional en una ciudad moderna
La zona baja de la ciudad es un hervidero, ultra dinámica y con vida tanto de día como de noche. La calle peatonal Aristóteles conduce a la plaza central, muy comercial, y sumerge a los visitantes en el corazón de Tesalónica. Los sublimes edificios con arcadas marcan el tono, ya que el patrimonio aquí es excepcional. Las iglesias bizantinas son una buena prueba de ello, destacando la Agia Sophia del siglo IV, una de las más antiguas. En la calle Egnatia, la Panagia Chalkeon de 1028 contrasta con el ajetreo ambiente, y es también aquí donde se alzan el Arco de Galerio y sus tres pilares con bajorrelieves romanos, junto a la magistral Rotonda Agios Giorgios, construida en 306. Desde el centro, el puerto está muy cerca, donde te espera el emblema de la ciudad: la famosa Torre Blanca, antigua prisión del siglo XIII, joya de Solimán el Magnífico. Transformada en museo que recorre la historia de la ciudad, ilumina el frente marítimo. Museos de la civilización bizantina, de la Guerra, de fotografía, de arte contemporáneo, de la presencia judía... hay muchísimos en Tesalónica. Las colecciones del dedicado a la arqueología son imprescindibles, dada la carga histórica de la ciudad. Las excavaciones continúan en el Ágora, antiguo foro romano con baños y un pequeño teatro. Los diversos mercados cubiertos revelan las especialidades y el día a día de los habitantes, y son lugares que merece la pena explorar.
Un barrio antiguo fuera del tiempo
El casco antiguo se encuentra en las alturas, y Ano Poli es una verdadera maravilla. Los restos de las antiguas murallas lo bordean y, en su interior, sus callejuelas empedradas y coloridas forman un laberinto pintoresco donde los esplendores bizantinos y otomanos siguen muy presentes. El monasterio de los Vlatades del siglo XIV es una joya y la casa natal de Atatürk, convertida en museo, resulta fascinante. Pequeños jardines se intercalan entre las casas bajas típicas de los Balcanes, las vistas son espectaculares y, en este ambiente atemporal, las tabernas y tiendas permiten disfrutar del momento. Dominando el lugar, el Heptapirgion de Tesalónica, una fortaleza edificada a finales del siglo IV y remodelada durante tres imperios, vigila la ciudad, suntuosa y eterna con sus diez torres. Las playas, entre ellas Perea, la más cercana, completan esta ciudad fascinante y rica.
Cuándo ir
Dado que el clima es continental, la mejor época para visitar Tesalónica se extiende de abril a noviembre. En otoño, el festival internacional de cine atrae a mucho público y la Pascua es la celebración religiosa más importante.
Cómo llegar
El aeropuerto internacional recibe vuelos desde España y otros puntos de Europa, y un autobús conecta con el centro de la ciudad. Desde Atenas, a 500 km, hay trenes directos y autobuses que enlazan ambas ciudades.
La segunda ciudad de Grecia, ¡que definiría como un hervidero! Tesalónica merece la pena, es muy agradable pasear por ella, ya sea cerca del mar o en la parte antigua que está en una colina (¡y que ofrece unas vistas bonitas después de una buena subida!). Hay muchas tiendas y puestos en los bajos de los edificios y algunas ruinas. Es un ambiente diferente al de Atenas, ¡más relajado y menos turístico!