Visitar Charleville-Mézières
Capital del departamento de las Ardenas, Charleville-Mézières es una ciudad de gran peso histórico y cultural. Ya en la época romana se erigió un asentamiento en lo que hoy es el Mont Olympe, el espacio verde más extenso de la ciudad. Atravesada por el río Mosa, que serpentea por su trazado, la localidad fue originalmente dos ciudades independientes: Charleville, un principado fundado por el duque Carlos de Gonzaga, y Mézières, una villa fortificada al otro lado del río. Ambas se fusionaron en 1966. A pesar de haber sufrido los estragos de las dos guerras mundiales, Charleville-Mézières es hoy un lugar con una vitalidad propia que merece la pena conocer.
La capital de las Ardenas francesas
Charleville-Mézières es el núcleo principal del departamento de las Ardenas. Para profundizar en la historia de esta región fronteriza con Bélgica, lo mejor es dirigirse al Musée de l’Ardenne. Allí descubrirás una cuidada colección histórica que incluye numerosas piezas arqueológicas y muestras de artesanía local. El edificio en sí es un atractivo añadido, ya que combina con acierto la arquitectura moderna con el clasicismo del siglo XVII.
Después, recorre las arcadas de la place Ducale, el corazón de la vida local. Diseñada en 1606 por Clément II Métezeau, es la hermana gemela de la famosa place des Vosges de París. Con sus calles trazadas con precisión y sus casas de ladrillo y piedra ocre, esta zona de la ciudad es el reflejo directo del deseo de Charles de Gonzague por fundar una ciudad nueva.
La antigua ciudad fortificada de Mézières
En cuanto al patrimonio, no puedes perderte el casco antiguo de Mézières. Allí encontrarás el Ayuntamiento, construido en 1933 siguiendo un estilo neogótico. A muy poca distancia se alza la Basilique Notre-Dame-d’Espérance, declarada monumento histórico en 1910. Las vidrieras de este templo, diseñadas por René Dürrbach, estrecho colaborador de Picasso, le confieren un toque decididamente contemporáneo. Finalmente, esta parte de la ciudad conserva restos de sus antiguas fortificaciones, como las murallas de Mézières y la Tour Milard.
La ciudad de Rimbaud y las marionetas
El poeta Arthur Rimbaud es, sin duda, la figura más célebre de Charleville-Mézières y cuenta con un museo dedicado a su trayectoria. Ubicado en un molino histórico de la ciudad, el centro se reparte en 4 plantas donde se exponen manuscritos originales y montajes sobre el universo del poeta ardenés, reconocido tanto en Francia como a nivel internacional.
El arte de la marioneta es otro pilar cultural de la ciudad. No te pierdas el horloge du Grand Marionnettiste, un autómata de 10 metros de altura creado por Jacques Monestier, que narra cada día la leyenda de los 4 fils Aymon, un relato fundamental del folclore local.
¿Cuándo ir?
Los meses ideales para visitar Charleville-Mézières van de mayo a septiembre. Si tienes la oportunidad, intenta coincidir con el Festival Mondial des Théâtres de marionnettes, que se celebra cada dos años en septiembre y durante el cual la ciudad vive un ambiente especialmente animado.
¿Cómo llegar?
Puedes llegar a Charleville-Mézières en coche a través de las autopistas A34 o A304. Si viajas en tren desde París, el trayecto dura apenas una hora y media desde la Gare de l’Est.
Descubrí la ciudad de Charleville-Mézières un poco por casualidad y me llevé una sorpresa muy agradable. El centro de la ciudad con su gran plaza es muy simpático. En verano es bastante vivo y animado. Es genial pasear a lo largo del Mosa. También hay buenos restaurantes.