Visitar Reims
Bienvenido a la ciudad de las coronaciones. Reims, capital de la región de Champaña-Ardenas, es un destino ideal para pasar un fin de semana o incluso una semana entera. Es un lugar que aúna historia, cultura y el buen vivir de quienes disfrutan de una buena copa de champán.
Una ciudad dedicada a los reyes de Francia
El edificio más emblemático de la ciudad es, sin duda, su catedral. La catedral Notre-Dame de Reims es una obra maestra del arte gótico, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco tanto por su valor artístico como por su peso histórico. Construida entre los siglos XIII y XIV, tuvo un papel crucial al ser el escenario de las coronaciones de los reyes de Francia, que sumaron 33 ceremonias a lo largo de un milenio. Una visita guiada permite descubrir todos sus secretos, desde las vidrieras diseñadas por Chagall hasta sus numerosas estatuas, entre las que destaca el célebre Ángel de la Sonrisa.
Otro monumento fundamental es el Palais de Tau, residencia de los reyes durante los actos de coronación y sede del palacio episcopal. También inscrito en la Unesco, alberga un museo con 2300 piezas vinculadas a la historia de la catedral y de la monarquía francesa.
El tercer edificio de Reims reconocido por la Unesco es la basilique Saint-Rémi, un templo de dimensiones que recuerdan a Notre-Dame de París. Su magnífico claustro guarda el sepulcro de San Remigio, el obispo que bautizó a Clodoveo. Muy cerca, el museo Saint-Rémi ofrece un recorrido histórico que abarca desde la Prehistoria hasta el Renacimiento.
Burbujas finas y el Biscuit rose
Reims es una ciudad sumamente agradable para pasear a pie. Su centro, parcialmente peatonal, combina fachadas de estilo Art Déco con restos galorromanos como la Porte de Mars y el Criptopórtico. Para disfrutar del aire libre, puedes explorar el parque Pierre Schneiter, famoso por sus curiosos árboles retorcidos, o el extenso parque de Champagne, que ocupa veinte hectáreas.
Es imposible pasar por Reims sin visitar alguna de las caves à champagnes que le han dado fama mundial. La colina de Sainte-Nicaise, asentada sobre antiguas canteras de tiza, acoge hoy las sedes de casas tan prestigiosas como Veuve Clicquot, Ruinart, Martel, Charles-Heidsieck, Pommery y Taittinger. Una visita guiada con degustación es una experiencia imprescindible. Los más golosos no deben dejar de visitar la Maison Fossier para probar el famoso Biscuit rose, el emblema gastronómico de la ciudad.
Cuándo ir
Lo ideal es planificar tu viaje entre mayo y septiembre. Durante el resto del año, el frío y la lluvia pueden deslucir la experiencia. Además, durante el invierno las vides pierden sus hojas, por lo que el paisaje pierde gran parte de su encanto verde.
Cómo llegar
Para llegar a Reims, la mejor opción es el tren. Desde París, el trayecto en TGV dura solo 45 minutos. Con un transbordo en la capital, el tiempo de viaje es de 4 horas desde Lyon o Nantes, 2 horas y 30 minutos desde Lille, y 1 hora y 30 minutos desde Estrasburgo. También puedes optar por el coche si prefieres mayor autonomía para moverte por la zona.
Fui a Reims para el festival de cine policíaco que se celebra a principios de abril. Venía por el cine, pero me gustó mucho esta ciudad, muy tranquila y bien cuidada, con bonitos espacios verdes. La catedral, muy impresionante, sigue siendo el principal punto de interés, aunque la calle central también ofrece buenos restaurantes donde apetece sentarse en una terraza. Aunque a Reims le falta un poco de animación, es un buen lugar de paso para hacer provisión de especialidades locales, entre otras los biscuits roses, los ratafias y los champagnes.