Pekín en breve
Capital de la república popular de China, Pekín, que también recibe el nombre de Beijing, impone respeto. Centro político y cultural en plena expansión, la ciudad provoca un auténtico choque cultural. Altamente globalizada con sus rascacielos futuristas y sus centros comerciales ostentatorios, conserva su cara más tradicional a través de tesoros arquitectónicos antiguos y sus Hutongs. Tai chi en los parques al amanecer, curiosas boticas de medicina china a pie de calle y los sabores inéditos de su gastronomía: déjate llevar por esta civilización milenaria y lejana.
El clima es de tipo continental con grandes variaciones térmicas: los inviernos son muy fríos y secos, mientras que los veranos resultan cálidos y húmedos.
Un patrimonio excepcional
Punto clave de la política y la historia, la inmensa plaza de 40 hectáreas Tian’Anmen alberga numerosos edificios de estilo estalinista como el Mausoleo del Presidente Mao, el Gran Salón del Pueblo donde ondea la bandera china y el Museo Nacional de China, uno de los más grandes del mundo. Muy cerca de allí, el Centro Nacional de Artes Escénicas y su insólita arquitectura contrastan con la solemnidad del conjunto.
Residencia del Emperador durante cinco siglos, Gugong, la Ciudad Prohibida o Ciudad Púrpura, se compone de 9000 estancias ricamente decoradas: piedras de Pekín, mármoles de Shanghái, maderas de Yunnan y Sichuan, y ladrillos de Shandong. Construida siguiendo los planos de una casa tradicional china, su simetría es perfecta. Puertas, patios, estatuas, palacios, jardines y numerosos símbolos de longevidad, prosperidad y armonía están por todas partes. En la prolongación de la Ciudad Prohibida, la Colina del Carbón ofrece una gran panorámica y una parada agradable, sobre todo durante el fin de semana, cuando se reúnen los artistas callejeros.
Sube las empinadas escaleras de la Torre del Tambor y piérdete por los hutongs tradicionales de los alrededores para vivir un cambio total de escenario. Al caer la tarde, asiste al gran espectáculo del Red Theatre, con monjes y kung-fu en escena.
Símbolo de la ciudad, el Templo del Cielo o Tiantan, junto a su bonito parque salpicado de 4000 cipreses, te cautivará. Observa los delicados motivos de su triple tejado azulado y su rotonda circular de madera que conecta armónicamente la bóveda celeste con la tierra.
También resulta interesante la gran mezquita Niujie Libaisi, cuya confesión religiosa solo se delata por los versículos coránicos escritos en árabe sobre los muros. Es la más grande de la urbe y se sitúa en el centro de un vecindario moderno que acoge a una importante comunidad musulmana.
Compara el templo tibetano de los Lamas Yonghe gong con los otros lugares de culto visitados previamente. El punto culminante de la visita es la inmensa estatua de Maitreya, tallada en un único tronco de sándalo blanco.
Lugares cautivadores
Si quieres captar el alma y la magia del Palacio de Verano, acude temprano (todos los días de 6:30 a 18:00) y evita los fines de semana. Situado a los pies de un lago artificial y rodeado por un bosque de 420 000 árboles, de los cuales más de mil son centenarios, todo aquí tiene proporciones desmedidas.
Si dispones de tiempo, admira los frescos tibetanos, la isla de las Hortensias y el dagoba blanco del parque Beihai. Otras opciones de paseo muy agradables son los lagos Qianhai y Houhai en Shichahai, conocidos como los lagos de los 10 monasterios. El ambiente allí es muy animado, entre jugadores de mah-jong, bailarines folclóricos y las singulares notas del erhu, la vihuela china de dos cuerdas.
Chang Cheng, la Gran Muralla, encarna la desmesura arquitectónica y la belleza vertiginosa de la civilización china. Con una longitud estimada entre 9000 y 21 000 km, su recorrido te dejará un recuerdo imborrable. El tramo de Badaling, equipado con teleférico, es el más cómodo y concurrido. Como alternativa más salvaje, el sitio de Mutianyu permite incluso realizar el descenso en tobogán.
¿Cuándo ir?
Las mejores épocas para visitar Pekín son la primavera y el otoño.
¿Cómo llegar?
Air France, Air China y China Eastern Airlines operan vuelos diarios a Pekín desde hubs europeos como París Charles de Gaulle, y hay conexión directa desde Madrid, concretamente al aeropuerto Shoudu Jichang, cuya acertada arquitectura recuerda a la figura de un dragón. Emirates, Etihad Airways, KLM, Lufthansa y Thai Airways también ofrecen conexiones con escala en Dubái, Abu Dabi, Ámsterdam, Fráncfort, Múnich, Zúrich o Bangkok.
¿Cómo desplazarse?
Usar el transporte público es la mejor manera de recorrer la metrópoli sin agotarse. El precio del metro (ditie) varía según la distancia recorrida. Comprar una tarjeta prepago Yikatong se amortiza rápidamente.
Una ciudad inmensa, con lugares turísticos que quitan el aliento. Un cruce de caminos entre culturas chinas. A excepción de los alquileres, el coste de la vida sigue siendo bajo. ¡Se puede pasar una semana allí fácilmente sin aburrirse ni un momento!
Lo malo, eso sí: las distancias, el tráfico y la contaminación; lamentablemente no es un mito.