Visitar la Abadía del Sacromonte, sobre el monte de los mártires y los misterios
En lo más alto del monte Valparaíso, frente a la Alhambra, una abadía de cuatro siglos contempla Granada desde su promontorio sagrado. Sus muros custodian uno de los hallazgos más controvertidos de la España católica y unas vistas que detienen el tiempo. El silencio de sus claustros contrasta con la historia tumultuosa que motivó su creación.
¿Por qué la Abadía del Sacromonte sigue fascinando?
La historia comienza en 1595 en unos hornos romanos abandonados. Los obreros desenterraron los restos de San Cecilio, primer obispo de la ciudad romana de Ilíberis, y de sus compañeros mártires. Junto a ellos aparecieron los famosos libros plúmbeos, placas de plomo grabadas en árabe que narraban una versión legendaria sobre los orígenes apostólicos del cristianismo en Granada.
Aquel hallazgo desató una ola de fervor. Más de mil doscientas cruces jalonan el camino que lleva hasta las cuevas. El arzobispo Don Pedro de Castro decidió entonces levantar una abadía monumental. El proyecto original, inspirado en El Escorial y encargado al jesuita Pedro Sánchez, contemplaba cuatro claustros y una basílica grandiosa. La muerte del prelado en 1623 frenó las ambiciones, pero el edificio terminado sigue siendo imponente.
Las Santas Cuevas, un viaje subterráneo hacia la fe
La visita comienza descendiendo hacia las cuevas sagradas, el corazón espiritual de la abadía. Una escalera se sumerge en la penumbra fresca donde se hallaron las reliquias. Las paredes de roca conservan aún la huella de la época romana.
Capillas excavadas en la roca
La capilla de la Dolorosa abre el recorrido subterráneo. Más adelante, la capilla de Piedra protege el altar donde, según la tradición, el apóstol Santiago celebró el primer oficio cristiano de España. Representaciones en cera de San Víctor y San Leoncio custodian la entrada. La última cripta protege tras una reja un busto de San Cecilio y la cruz que portaba San Juan de Dios cuando pedía limosna por las calles de Granada.
Las paredes lucen estrellas pintadas, círculos misteriosos y el escudo del fundador. Estos signos reflejan la devoción que transformó unos simples hornos en un santuario venerado.
El patrimonio artístico de la abadía
El claustro es el único que se completó de los cuatro previstos. Sus galerías presentan columnas toscanas que sostienen arcos de medio punto. En las enjutas se alternan el escudo de Castro y la estrella de Salomón, emblema de la abadía. El suelo de guijarros rodea una fuente central. El ladrillo del cuerpo superior aporta un tono cálido al conjunto.
El museo y sus tesoros
Inaugurado en 2010, el museo despliega obras excepcionales en cuatro salas. Aquí se encuentra el único Goya visible en Granada, un retrato de Francisco Saavedra. Las Crónicas de Núremberg de Hartmann Schedel conviven con un mapamundi de Ptolomeo y diversos manuscritos árabes. El Tratado de medicina de Averroes y un cántico autógrafo de San Juan de la Cruz figuran entre sus joyas. Los controvertidos libros plúmbeos también están expuestos, recordando la polémica que agitó a la Iglesia durante décadas.
La iglesia colegiata conserva el Cristo del Consuelo, conocido como el Cristo de los Gitanos, tallado por José Risueño en 1695. Esta imagen procesional del Miércoles Santo encarna la devoción popular granadina. El retablo mayor, atribuido a Blas Moreno, alberga las cenizas de los mártires bajo las esculturas que los representan.
El consejo de amigo: sube a última hora de la tarde para aprovechar la luz dorada sobre la Alhambra desde la explanada de la abadía. Las vistas panorámicas abarcan la Sierra Nevada, el Darro y toda la ciudad. Regresa a pie por el Camino del Sacromonte, una caminata de treinta minutos a través del barrio gitano y el Albaicín.
Una institución viva que mira al futuro
A diferencia de muchos monumentos, la abadía sigue activa. Una comunidad de canónigos reside allí, perpetuando una tradición de cuatro siglos. La misa dominical de las 12:30 reúne a feligreses y peregrinos. En el siglo XIX, el canónigo Andrés Manjón fundó allí las Escuelas del Ave María para la educación de los niños gitanos más necesitados del Sacromonte.
El complejo alberga además los restos del Colegio Viejo de San Dionisio Areopagita y del seminario que irradió conocimiento hasta el siglo XX. El papa Benedicto XIV le concedió cátedras de derecho, historia eclesiástica y lenguas orientales. Sus antiguos alumnos destacaron en toda América Latina y España.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Esta hermosa abadía está un poco alejada del centro, pero merece la pena. Prepara un buen calzado para la subida a pie o coge el autobús para acercarte. Me encantó el claustro, muy tranquilo, y las bonitas vistas de Granada.
Pero mi recuerdo más especial sigue siendo el paseo por las santas cuevas, donde tuvieron lugar los martirios. Estas cuevas albergan unas capillas subterráneas sorprendentes, incluida la de la Piedra, que solo contiene una gran roca. Según la leyenda, las mujeres solo tienen que besarla para encontrar marido.