Visitar la Abadía del Monte Saint-Michel
Situada a 80 metros sobre la bahía más famosa de Normandía, la Abadía del Monte Saint-Michel, monumento histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es uno de los lugares más visitados de Francia, con 3 millones de personas al año. En este entorno natural impresionante, te sorprenderá esta "Maravilla de Occidente" que, más allá de su imagen de postal, revela una autenticidad palpable.
Una historia convulsa
Fundada en el año 708 por Aubert, obispo de Avranches, la pequeña capilla del Mont-Trombe se convirtió rápidamente en un centro de peregrinación. A finales de siglo, el Duque de Normandía, Ricardo I, instaló allí monjes benedictinos. Se realizaron ampliaciones en estilo gótico y el edificio original, de dimensiones reducidas, se transformó en cripta. Para proteger la edificación de los ataques ingleses, se añadieron defensas y un châtelet (pequeño castillo). Bajo la tutela de la congregación de Saint-Maur, la abadía fue reformada y, durante la Revolución, se convirtió en una prisión donde la iglesia abacial, compartimentada para tal fin, llegó a albergar a 14 000 detenidos. En 1874 comenzaron las labores de restauración y en 1897 se instaló el campanario, rematado por una aguja con el Saint-Michel.
Lo que no te puedes perder
Actualmente, 15 hermanos y hermanas de las Fraternidades Monásticas de Jerusalén residen en el lugar. El 80 por ciento de la abadía está abierto al público. En su interior, te llamará la atención el coro, muy luminoso, que contrasta con la austeridad de la nave románica. Construido en estilo flamígero, se abre a 5 capillas rebosantes de claridad. Observa la virgen de piedra del siglo XIII y el retablo de alabastro. Al norte, descubrirás la limosnería, la sala de los Huéspedes con sus dos enormes chimeneas y el refectorio. Al oeste, entrarás en la bodega y la salle des chevaliers (sala de los caballeros), que te sorprenderá por su rica decoración escultórica. Si tienes tiempo, pasea por los jardines. Ofrecen una perspectiva única de la abadía.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Sigo pensando lo mismo, a pesar del exceso de turismo: el Mont Saint-Michel hay que verlo al menos una vez en la vida. Después de haber vuelto hace poco con unos amigos extranjeros que querían visitarlo, es verdad que sigue siendo mágico. Casi parece un milagro, este pueblito perdido en medio de la arena y el mar... Mi amigo hizo un comentario que me encantó: "¡Parece Minas Tirith en El Señor de los Anillos!" y es verdad que el Monte tiene un aspecto totalmente fantástico. Mención especial para la pequeña caminata por la bahía, que hay que hacer con un guía. Es muy interesante aprender más sobre las arenas movedizas durante el recorrido.