El Palacio del Parlamento de Bretaña: cuando la justicia habita una obra maestra del siglo XVII
El techo artesonado de la Grand'Chambre resplandece bajo sus dorados. Los lienzos de Noël Coypel narran alegorías de la justicia dentro de marcos esculpidos. Este decorado espectacular estuvo a punto de desaparecer la noche del 5 de febrero de 1994, cuando una bengala de socorro lanzada por unos pescadores indignados prendió fuego al tejado.
¿Por qué visitar el Palacio del Parlamento de Bretaña?
Este monumento encarna un siglo de historia bretona y maestría artística. Su construcción comenzó en 1618 bajo los planos de Salomon de Brosse, el arquitecto del Palacio de Luxemburgo en París. Los parlamentarios se instalaron en enero de 1655, pero los interiores no se terminaron hasta 1709.
En aquella época, el Parlamento ejercía un poder considerable. Como tribunal de justicia soberano, registraba los edictos reales y administraba la provincia por delegación del rey. La Revolución le retiró sus prerrogativas políticas en 1790. Desde 1804, el edificio alberga la Cour d'appel de Bretagne (Tribunal de Apelación de Bretaña) y el tribunal de lo penal de Ille-et-Vilaine.
Un tesoro del arte pictórico del Grand Siècle
La Grand'Chambre
Esta sala constituye el corazón del palacio. Charles Errard, pintor de Luis XIV que participó en las primeras decoraciones de Versalles, diseñó todo el conjunto. Una capa de ladrillos refractarios bajo el tejado la protegió milagrosamente del incendio de 1994. Los techos artesonados dorados, las carpinterías esculpidas y los lienzos alegóricos conforman un testimonio único del arte francés del siglo XVII.
Las otras salas de la planta noble
La salle des pas perdus (sala de los pasos perdidos) se extiende a lo largo de más de 60 metros bajo una bóveda reconstruida tras el incendio. La sala de lo penal y la salle Jobbé-Duval, antigua cancillería, también merecen atención. Allí se expone un tapiz de los Gobelins que representa la muerte del condestable Du Guesclin.
Consejo de amigo: antes de la visita, en la oficina de turismo se proyecta una película que narra el incendio de 1994 y la ejemplar restauración posterior. Estas imágenes impactantes dan todo su valor a las salas que descubrirás después.
La arquitectura exterior y la plaza real
La fachada mezcla granito gris, toba blanca y pizarra azul, tres materiales extraídos del suelo armórico. En la cima, cuatro estatuas doradas de casi dos metros representan la Ley, la Fuerza, la Elocuencia y la Justicia. Sobre el tejado, la galería de plomo alterna los emblemas franceses y bretones para simbolizar la unión de ambos territorios.
En el siglo XVIII, Jacques Gabriel, arquitecto del rey, trazó una plaza real alrededor del palacio. En su día acogió una estatua ecuestre de Luis XIV obra de Coysevox, fundida durante la Revolución. Los edificios de fachadas idénticas que enmarcan la plaza dan fe de esta composición urbana armoniosa.
Lo que debes observar durante la visita
- El techo artesonado de la Grand'Chambre, obra capital de Charles Errard
- Los lienzos de Noël Coypel que representan alegorías de la justicia
- El tapiz de los Gobelins con la muerte de Du Guesclin
- Un rastro del incendio de 1994, preservado voluntariamente
- Las espadas de justicia y el reloj, clasificados como Monumentos históricos
El interior esconde muchos tesoros artísticos. Sería una lástima perdérselo. Realmente os aconsejo reservar la visita guiada con antelación por internet. No es nada monótono, sino que está lleno de dorados y techos pintados magníficos. Además, es un edificio importante para la historia de Bretaña, lo que siempre permite aprender algo más.