Visitar el circuito Gilles-Villeneuve
En Canadá, dentro de la ciudad de Montreal, se encuentra un trazado de automovilismo ubicado en una isla en mitad del fleuve Saint-Laurent (río San Lorenzo), el circuito Gilles-Villeneuve.
Historia
En 1977, quedó claro que el circuito de Motorsport Park en Ontario no reunía las condiciones necesarias para albergar el Gran Premio de Canadá. El grave accidente del piloto Ian Ashley fue la prueba definitiva de ello.
Don McDougall, presidente de la cervecera Labatt, se asoció con Benoit Mailloux, presidente de la Fédération Auto-Québec (Federación de Automovilismo de Quebec), para desarrollar un proyecto. Ambos recurrieron a Roger Peart, piloto e ingeniero, para que trazara el diseño del futuro Grand Prix du Canada (Gran Premio de Canadá).
Tras evaluar numerosas propuestas, se seleccionó la île Notre-Dame (isla Notre-Dame). Fueron necesarios muchos ensayos antes de que una de las opciones fuera aceptada, ya que la isla albergaba un canal olímpico y varios senderos que debían permanecer intactos.
El circuito se terminó justo a tiempo para acoger el Gran Premio de Canadá el 8 de octubre de 1978. Esta primera edición en la isla Notre-Dame fue ganada por Gilles Villeneuve al volante de su Ferrari 312 T3.
El circuito Gilles-Villeneuve
El circuito Gilles-Villeneuve cuenta con una pista de 4361 metros de longitud, reconocida por su dificultad y la falta de escapatorias. Es muy exigente tanto para las máquinas como para los pilotos, como recordó el accidente mortal de Riccardo Paletti durante el Gran Premio de 1982.
Más allá de la Fórmula 1, el trazado acoge numerosas competiciones de motor. Ha sido escenario de carreras de Nascar, Champ Car y pruebas de resistencia del Championnat du monde des voitures de sport (Campeonato Mundial de Resistencia). Fue precisamente en este circuito donde debutó el Peugeot 905.
La isla Notre-Dame está dedicada íntegramente al deporte, por lo que, fuera de las fechas de competición, el circuito permanece abierto al público. Es posible recorrer el trazado de Fórmula 1 en bicicleta, en patines o incluso a pie.
Un templo canadiense del automovilismo.
Los amantes de los deportes de motor conocen de sobra el circuito y al piloto que le da nombre, por eso es un placer poder acceder a él, y además gratis.
Es posible recorrer la pista a pie, en bicicleta e incluso reservar una vuelta al circuito en coche.
Por supuesto, es un lugar que interesará principalmente a los aficionados al automovilismo.