El templo italiano del automóvil, entre pasión e historia
El hormigón visto del edificio moderno contrasta con la elegancia de las carrocerías que brillan en su interior. Bienvenido al MAUTO, uno de los museos del automóvil más antiguos del mundo, donde cada coche narra un capítulo de la historia industrial italiana. Aquí, en el barrio del Lingotto, a un paso de la antigua fábrica de Fiat, más de 200 vehículos esperan a los visitantes para un fascinante viaje en el tiempo.
¿Por qué este museo es imprescindible en Turín?
Fundado en 1932 por dos pioneros del automovilismo, Carlo Biscaretti di Ruffia y Cesare Goria Gatti, el museo abrió sus puertas al público en 1960. Turín no fue elegida por casualidad: como capital italiana del motor y cuna de Fiat, la ciudad vibra al ritmo de los motores desde hace más de un siglo.
La renovación de 2011 transformó el lugar en un espacio museográfico moderno de 19 000 m². El arquitecto suizo François Confino, autor también del Museo del Cine de la Mole Antonelliana, orquestó una escenografía inmersiva donde las canciones de los años 60 se mezclan con el rugido de los motores de Fórmula 1.
Un viaje a través de tres siglos de innovación
Los pioneros de la carretera
La visita comienza en la segunda planta con los ancestros de nuestros coches modernos. La máquina de vapor Bordino de 1854 convive con el primer Fiat 4 HP de 1899, testigo de la audacia tecnológica de la época. También se descubre una reproducción de la máquina de Cugnot que data de 1769, uno de los primeros vehículos automóviles de la historia.
La edad de oro del diseño automovilístico
La primera planta celebra la relación entre el ser humano y el vehículo. Prototipos visionarios como el Lancia Stratos Zero (1970) dialogan con iconos del diseño italiano. El legendario Ferrari F40 de 1987, el mítico Jaguar Type E, o las creaciones de grandes carroceros como Pininfarina y Bertone ilustran la evolución estilística del automóvil.
Los bólidos de competición
Los apasionados del automovilismo disfrutarán con una impresionante colección de coches de carreras. El Ferrari F310 pilotado por Michael Schumacher en 1996, el Maserati 250F y varios monoplazas Alfa Romeo dan fe de la pasión italiana por la velocidad y el rendimiento.
Colecciones temáticas y espacios interactivos
El museo organiza su colección en torno a tres grandes secciones: el automóvil y el siglo XX, el hombre y el coche, y finalmente el automóvil y el diseño. Cada espacio explora un aspecto diferente de esta revolución industrial que transformó nuestras sociedades.
Las instalaciones digitales enriquecen la experiencia: tótems multimedia, una aplicación dedicada con Wi-Fi gratuito e incluso simuladores de conducción permiten ponerse al volante virtual de tres modelos emblemáticos en circuitos históricos. Es un espacio lúdico que entusiasma tanto a niños como a adultos.
El consejo de amigo: no te pierdas el Open Garage, un espacio situado en el sótano que alberga 70 vehículos adicionales dispuestos en orden cronológico. Este taller de restauración y conservación se visita únicamente bajo reserva, pero ofrece una perspectiva única sobre las bambalinas del museo y permite observar los coches en su entorno de trabajo real.
Información práctica para tu visita
Ten en cuenta que el museo está actualizando su recorrido expositivo, aunque permanece abierto al público. Este periodo de transición ofrece la oportunidad única de descubrir los entresijos de esta transformación. Es posible que algunas piezas emblemáticas se retiren temporalmente de la exposición.
Algunos consejos:
- Visita preferiblemente por la mañana y entre semana para evitar aglomeraciones.
- La entrada está incluida en la Torino+Piemonte Card, una excelente inversión si planeas visitar varios sitios.
- Las audioguías están disponibles gratuitamente a través de la aplicación móvil.
- El museo es totalmente accesible para personas con movilidad reducida.
- Calcula entre 2 y 3 horas para una visita completa.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Para mí, que soy fan del mundo del automóvil y su deporte, me hizo mucha ilusión venir. Su punto fuerte es, sin duda, la escenografía. Creo que es la mejor que he visto en todos los museos del automóvil en los que he estado (lo siento, museo Porsche). El acceso es fácil, en mi caso vine en metro. Hay muchas exposiciones temporales que enriquecen el museo, a mí me tocó la de los 30 años de la muerte de Ayrton Senna. Así que voy a tener que volver. Otra cosa bastante desconocida es que el barrio alrededor del museo es muy agradable, especialmente para encontrar auténticos bares y restaurantes de barrio.