Visitar el Anfiteatro de Pula
En el corazón de la ciudad de Pula y a solo unos cientos de metros del mar Adriático, se alza uno de los monumentos romanos mejor conservados de Croacia: ¡el Anfiteatro de Pula! Construido en el siglo I después de Cristo bajo el reinado de los emperadores Augusto y Vespasiano, en sus momentos de mayor esplendor el anfiteatro podía albergar hasta 24.000 espectadores. Hoy en día, los graderíos han desaparecido, pero gran parte de la infraestructura original sigue en pie para deleite de los amantes de la Antigüedad.
Un primo del Coliseo de Roma
Construido en la misma época que el celebérrimo Coliseo, el anfiteatro de Pula no tiene nada que envidiar a su homólogo italiano. El monumento presenta una forma elíptica, con un eje mayor que alcanza los 133 metros de longitud. Este escenario fue testigo de las grandes alianzas del Imperio Romano y, durante varios siglos, su arena central acogió los combates de gladiadores.
El anfiteatro sigue impresionando a los visitantes por sus dimensiones, con muros de piedra que alcanzan los 35 metros de altura. Por la noche, la iluminación realza estos antiguos bloques, otorgándoles una presencia imponente. También se conservan las galerías subterráneas que servían de acceso a los atletas antes y después de los combates. Actualmente, estos pasadizos albergan un museo histórico con diversas exposiciones que recorren el pasado de la región.
Un centro de vida cultural y social
El anfiteatro es sede de numerosos eventos a lo largo del año, especialmente durante la temporada alta. Entre ellos destacan las recreaciones de luchas de gladiadores, conocidas como Spectacvla Antiqva, que se celebran cada año entre junio y septiembre. Asimismo, el reconocido Pula Film Festival se lleva a cabo anualmente en el recinto del anfiteatro desde 1954.
Este anfiteatro romano tiene fama de ser uno de los mejor conservados.
Efectivamente, el recinto exterior hecho con arcadas está casi intacto. Con 3 niveles de altura, este anillo impresiona por su gran tamaño y dimensiones.
Sin embargo, a diferencia del Coliseo de Roma, que aún conserva sus gradas en el interior, el de Pula está vacío. Eso me decepcionó un poco.