Visitar el Zoológico de Praga, una experiencia inmersiva en plena naturaleza
El Zoológico de Praga, situado en el barrio de Troja, es uno de los espacios más visitados por los amantes de la fauna y el entorno natural. Fundado en 1931, este parque zoológico de reconocimiento internacional se extiende a lo largo de 60 hectáreas y alberga más de 5 000 animales de unas 700 especies. Con un entorno que combina valles verdes y colinas boscosas, el Zoológico de Praga garantiza una visita educativa para todas las edades.
Una biodiversidad excepcional
Lo que diferencia a este parque es su compromiso con la conservación de especies en peligro. Entre sus residentes más destacados se encuentran los caballos de Przewalski, los gorilas de llanura y los tigres de Siberia. El zoo desempeña un papel fundamental en la protección y reintroducción de animales amenazados en sus hábitats naturales.
Al recorrer sus distintos pabellones, explorarás entornos diversos como el Valle de los Elefantes, la Casa de la Selva Indonesia o el Espacio de los Dragones de Komodo. Cada zona está diseñada para recrear los ecosistemas originales, lo que permite una observación cercana y respetuosa.
Actividades para toda la familia
El recinto ofrece mucho más que la simple observación. Los más pequeños disfrutarán de las áreas de juegos temáticas y de la granja donde es posible interactuar con animales domésticos. Las actividades diarias, como las sesiones de alimentación o las charlas educativas, facilitan la comprensión del comportamiento animal y la importancia de la preservación de las especies.
Un panorama privilegiado
No olvides subir al teleférico para contemplar una vista panorámica del zoo y de la ciudad de Praga. La combinación de fauna, flora y el horizonte urbano ofrece un recuerdo inolvidable de tu paso por la capital checa.
Horarios
*Información sujeta a cambios
He visitado muchos zoológicos en Francia y en Europa, pero el de Praga sigue siendo uno de mis favoritos. Por una tarifa muy razonable, disfrutas de un entorno inmenso, exuberante y perfectamente cuidado. Pasé el día entero paseando y admirando a animales que parecían estar en muy buenas condiciones.
La jungla indonesia, con sus salamandras, la isla de los monos y el gran valle de los elefantes me maravillaron. Además, el jardín es muy agradable con sus numerosos puntos de sombra, de descanso y de restauración. Aunque es fácilmente accesible en autobús, opté por el barco de vapor por el Vltava, un bonito crucero que recomiendo.