Visitar la Villa Giulia
Muy cerca del mar, este lugar ofrece una escapada poética con un encanto atemporal. Como el jardín público más antiguo de Palermo, la Villa Giulia es mucho más que eso. Es una magnífica burbuja romántica con una atmósfera delicada, donde sus estatuas y su vegetación lo convierten en un verdadero paraíso urbano para pasear. Creado en 1777, su nombre rinde homenaje a la virreina Giulia D'Avalos. Situado a pocos pasos del Jardin Botanique (Jardín Botánico), es uno de los refugios de paz más bellos del casco antiguo.
Un sitio exquisito salpicado de obras escultóricas
Su diseñador, Nicolo Palma, siguió un esquema a la italiana con reglas geométricas rigurosas. El resultado es impecable, elegante y espacioso, lo que hace que el parque sea espléndido. En los senderos, palmeras, naranjos y bambúes bordean con fuerza estas líneas rectas, aportándoles un carácter exótico. Los suntuosos árboles conducen a una vasta plaza central cuyo suelo blanco contrasta con el verde del entorno. Cuatro quioscos con cúpulas abiertas marcan la explanada. Todos presentan decoraciones diferentes, algunos con retratos y otros con figuras geométricas. Con sus tonos ocres y rojizos, se inscriben en la pura tradición de las exedras de la Antigüedad, aunque datan de 1866. Esta impresión se ve reforzada por las columnas que los enmarcan, creando un conjunto maravilloso. Amplios bancos de piedra gris los separan, mientras que las farolas añaden encanto a este exquisito cuadro. En el centro, la fuente del Genio de Palermo, símbolo de la ciudad, es magnífica. El Atlas sostiene allí un reloj dodecaédrico de mármol cuyas caras presentan un reloj de sol. Esta obra maestra de Ignacio Marabitti no podría haber encontrado un marco más hermoso. Las esculturas y estatuas jalonan la Villa Giulia, que es sin duda el más romántico de los parques urbanos de Palermo. El portal monumental original está cerrado, pero no debe abandonar el lugar sin admirar esta maravilla del arte neoclásico, decorada con un águila y leones.
El título lo dice todo: es un parque bonito, la plaza central con su fuente y sus 4 "semicúpulas" (exedras, según Wikipedia). Nada excepcional fuera de eso, pero como está justo al lado del jardín botánico, merece la pena echarle un vistazo para hacer unas fotos preciosas.