Visitar la iglesia de la Martorana
Algunos se enamoran al instante, otros se sienten desconcertados por la mezcla de sus estilos arquitectónicos. Una cosa es segura: la Martorana no deja a nadie indiferente. Su tamaño no hace justicia a lo que esconde en su interior: los mosaicos más suntuosos de Palermo y posiblemente los más antiguos de Sicilia. Esta pequeña iglesia, conocida oficialmente como Santa Maria dell'Ammiraglio, es la sorpresa que aguarda en el centro histórico de una ciudad generosa en arte y con un patrimonio deslumbrante que recuerda a la riqueza monumental de ciudades como Sevilla.
El matrimonio entre el arte bizantino y el barroco
Surgió como un agradecimiento del almirante Jorge de Antioquía a la Virgen, quien supuestamente le salvó la vida en el mar. Elegante e intimista, la pequeña iglesia de Santa Maria dell'Ammiraglio presentaba originalmente una planta de cruz griega, pero desde 1149 sus muros han sido testigos de múltiples cambios. Su fachada los refleja a la perfección en una mezcla de géneros que la hace única. Si el toque bizantino se aprecia en la parte antigua del edificio, las columnas de mármol y las esculturas que rodean las ventanas dan fe de adaptaciones decididamente barrocas, e incluso islámicas, mediante una serie de arcos. Las restauraciones y modificaciones se sucedieron durante los siglos XIII y XVIII. Algunos dirán que estas intervenciones alteraron su esencia, mientras que otros consideran que constituyen todo el encanto de la Martorana. Se accede tras cruzar un porche y el interior resulta ser una verdadera joya. El contraste entre el arte bizantino y el barroco se mantiene con una belleza asombrosa, sin transiciones bruscas, gracias especialmente a los mosaicos y al mármol. Tanto en los muros como en el techo, el espectáculo es fabuloso. En la cúpula, la escena alcanza su punto álgido con un Cristo Pantocrátor, cuatro arcángeles, ocho profetas del Antiguo Testamento y cuatro evangelistas. Otras partes restauradas presentan frescos barrocos realizados por Borremans, un artista flamenco, o por Sozzi. En las capillas, la marquetería con piedras semipreciosas refuerza la impresión de encontrarse ante un edificio religioso tan luminoso como un museo. La Martorana es espectacular y merece una visita detallada.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Esta iglesia es realmente muy bonita. Podéis empezar por admirar la arquitectura exterior antes de entrar al interior decorado de forma mágica. Las paredes, las columnas y los techos son magníficos. Comprobad bien los horarios, ya que la iglesia no siempre está abierta.