El Pont Neuf en resumen
Como el puente de piedra más antiguo de la capital francesa, el Pont Neuf conecta la margen derecha (donde se encuentran el Hôtel de Ville, el Palacio del Louvre, el Jardín de las Tullerías, el Arco del Triunfo y la Basílica del Sacré-Cœur de Montmartre) con la margen izquierda (sede de la BNF, los Inválidos y el Palacio de Luxemburgo). Su trazado atraviesa la Île de la Cité, punto de partida ideal para visitar la Catedral de Notre-Dame. Este monumento histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con el resto de las riberas del Sena, sorprende por sus 12 arcos de distintos tamaños y sus 381 mascarones. Estas figuras grotescas, que representan deidades grecorromanas, fueron diseñadas por el escultor y medallista Germain Pilon.
Construido en 1578 por orden de Enrique IV, cuya estatua ecuestre de bronce fue importada de Italia e instalada tras su asesinato, el nombre del Pont Neuf responde a su carácter innovador. Fue el primer puente de la ciudad sin edificaciones sobre él y equipado con aceras, lo que ofrecía a los peatones un paso seguro y despejado.
Con 238 metros de largo y 20 de ancho, es el tercer puente más largo de París. Inmortalizado por numerosos pintores como Auguste Renoir, Camille Pissarro o Albert Lebourg, quienes dispongan de tiempo pueden admirar una colección de sus representaciones en el Musée Carnavalet (Museo de Historia de París). En aquella época, el puente estaba lleno de vendedores ambulantes y libreros, hasta que la monarquía los expulsó por competencia desleal. Curiosamente, algunos de estos puestos todavía forman parte del paisaje en los alrededores.
Si te interesa, desde el Pont Neuf salen visitas guiadas en barco. Este recorrido de una hora permite descubrir desde otra perspectiva lugares icónicos como la Catedral de Notre-Dame o la Torre Eiffel. Al caer la noche, su iluminación convierte al puente en un lugar especialmente agradable, con un ambiente romántico y singular.
El Pont Neuf ocupa un lugar muy especial en mi corazón, porque fue allí donde le pedí matrimonio a mi mujer. Sus magníficos arcos y su vista al Sena lo convierten en un lugar muy romántico, a pesar del paso constante de gente. También permite llegar a la Île de la Cité, el corazón histórico de París. ¡Sin duda alguna, mi puente favorito de la capital!