Visitar el Puente de las Artes
El primer puente metálico de París
Cruzando el Sena en el distrito 6 de París, el Pont des Arts o pasarela de las Artes, un monumento histórico pintoresco que conecta la Cour carrée du Louvre (Patio cuadrado del Louvre) con la margen izquierda, es el puente metálico más antiguo y, sin duda, uno de los más famosos de la capital francesa.
Construido en hierro fundido a principios del siglo XIX, debe su nombre al Palais du Louvre, que antiguamente se llamaba Palais des Arts. Con sus 9 arcos peatonales, sus bancos, arbustos y jardineras, llegó a tener el aspecto de un jardín colgante. Sin embargo, los accidentes fluviales fueron frecuentes, para disgusto de los barqueros, lo que obligó a replantear su estructura y reducir el número de arcos a siete. Tras varias ampliaciones, sus dimensiones actuales coinciden con las del pont Neuf.
Un punto de encuentro para turistas y parisinos
Situado a la altura del Institut de France (Instituto de Francia), sede de la Academia Francesa, entre los muelles Malaquais y Conti, ofrece una de las vistas más bellas de la Île de la Cité. Al atardecer, los visitantes se reúnen aquí para tomar el aperitivo, sacar fotos o simplemente pasear. Si buscas tranquilidad, es mejor acudir al amanecer.
Representado con frecuencia en la literatura, la pintura, el cine y la música, el Pont des Arts es un símbolo del romance y los paseos despreocupados por la ciudad.
La anécdota de los candados del amor
A principios de 2008, siguiendo una costumbre extendida en países del este, los turistas empezaron a colgar candados en las barandillas. Aunque el ayuntamiento permitió esta práctica durante un tiempo instalando rejillas, la caída de una de ellas en 2012 puso fin a esta moda, ahora prohibida por motivos de seguridad y ecología. En 2015, entre 700 000 y 1 000 000 de candados fueron retirados, lo que suponía un peso total de 45 toneladas. Desde entonces, se han instalado paneles acristalados que albergan exposiciones temporales.
Quizás recordéis el Puente de las Artes cuando estaba lleno de candados. Pues bien, ese tiempo ya pasó, ya que el ayuntamiento decidió quitarlos. Y es mejor así: por la fragilidad del puente, pero también por la estética. Sin embargo, los paneles que los han sustituido no son muy bonitos, pero es un detalle y el paso sobre el Sena sigue siendo muy agradable.