Visitar la Catedral de Notre-Dame de París
Situada en la Île de la Cité, en el IV distrito de París, la Catedral de Notre-Dame, conocida simplemente como Notre-Dame, es uno de los monumentos históricos más emblemáticos de la capital francesa. Antes del incendio de 2019 recibía cerca de 30 000 visitantes al día; reabrió al público el 8 de diciembre de 2024.
Historia y patrimonio
Construida entre 1163 y 1345 y restaurada por el célebre Viollet-Le-Duc en el siglo XIX, esta obra maestra del gótico fue escenario de eventos clave en la historia de Francia, como la coronación de Napoleón Bonaparte. También sirvió de inspiración para numerosos artistas, como Victor Hugo, quien la eligió como escenario central de los tormentos de Quasimodo hacia Esmeralda (personajes de la novela "Nuestra Señora de París"). Inscrita en el patrimonio mundial de la Unesco, la catedral fue el modelo que permitió la difusión del estilo gótico.
Tras el incendio de la primavera de 2019, la aguja y dos tercios de la techumbre de madera de roble se reconstruyeron de forma idéntica. Las obras duraron cinco años y la catedral reabrió al público el 8 de diciembre de 2024.
Qué ver
Toma la rue de la Cité y gira a la izquierda, antes del mercado de flores, hacia la rue de Lutèce. Si atraviesas el square Jean XXIII a lo largo de los muelles, llegarás a la explanada de la place Jean-Paul II. Desde ahí se obtiene la mejor perspectiva de la fachada. Observa sus tres portales esculpidos y su inmenso rosetón, flanqueados por las dos torres. No pases por alto sus gárgolas fantasmagóricas.
Notre-Dame alberga un tesoro, y una cripta arqueológica se extiende bajo la explanada. Sus capillas exponen la colección de los Mays des Orfèvres: un conjunto de pinturas, acuarelas y grabados que dan testimonio del esplendor del Imperio y de la posterior República.
En el subsuelo, bajo la plaza, la cripta conserva los vestigios medievales de lo que fue el origen de la capital. Por su parte, el tesoro, de origen diverso, incluye una serie de reliquias como la corona de espinas, un fragmento de la cruz y clavos de la pasión.
Las torres se visitan aparte, con entrada de pago y reserva previa: tras subir 424 escalones, el recorrido ofrece una panorámica excepcional de la ciudad.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Visité la catedral de Notre-Dame unos meses después de su reapertura, acompañada de una amiga que vino desde Hong Kong.
Disfrutamos de la visita, pero no salimos particularmente impresionadas. Aun así, las vidrieras siguen siendo muy bonitas tanto desde el interior como desde el exterior, especialmente la vidriera grande con tonos azules y violetas.
¡Les recomiendo encarecidamente que reserven plaza online con antelación (la visita es gratuita) si quieren evitarse un par de horas de cola!