Visitar la National Gallery de Londres
La National Gallery se encuentra en la plaza de Trafalgar Square, en Londres. Alberga cerca de 2 300 obras de pintura de Europa occidental, fechadas entre 1250 y 1900.
Un poco de historia
La National Gallery nació por el deseo del rey George IV de crear en Londres un museo de arte que rivalizara en prestigio con el Museo del Louvre de París. Así, en 1824, el museo abrió sus puertas partiendo de una treintena de cuadros procedentes de una colección privada: la del banquero y coleccionista John Julius Angerstein, que incluía lienzos de escuelas italianas, holandesas e inglesas. Con el paso de las décadas, la colección se amplió mediante adquisiciones, legados y donaciones. Se fueron sumando obras del Renacimiento italiano, así como pinturas británicas, neerlandesas, francesas, españolas y flamencas desde el siglo XV hasta el XIX. En la actualidad, la National Gallery está considerada como una de las colecciones de pintura antigua más importantes del mundo.
El museo de arte más grande de Inglaterra
La National Gallery exhibe cuadros de renombre internacional, como:
- "Los girasoles" de Vincent Van Gogh
- "El autorretrato" de Van Gogh
- "La Virgen de las rocas" de Leonardo da Vinci
- "La Virgen de los claveles" de Rafael
- "La cena de Emaús" de Caravaggio
- "La Venus del espejo" de Velázquez
El museo también presenta una selección del Renacimiento italiano con piezas de Botticelli, Leonardo da Vinci, Uccello, Rafael, Miguel Ángel, Tiziano y Veronés. La National Portrait Gallery, situada en la parte trasera del edificio, es un espacio dedicado exclusivamente al retrato. En ella encontrarás pinturas, fotografías, caricaturas y esculturas.
Una ala construida a finales del siglo XX está dedicada al arte antiguo: se trata del Sainsbury Wing (Ala Sainsbury). Su estética es distinta, destacando por paredes de piedra gris y suelos de madera clara. Estos tonos contrastan con los colores intensos de las salas del siglo XIX, caracterizadas por tapices murales más variados y cromáticos.
Horarios
*Información sujeta a cambios
La National Gallery fue una grata sorpresa. La entrada es gratuita (donación voluntaria), lo que permite entrar fácilmente, incluso para una visita espontánea. Me gustó mucho el ambiente del lugar, más tranquilo de lo que esperaba, y la riqueza de los cuadros expuestos. Se puede uno perder fácilmente un buen rato sin ver pasar el tiempo. ¡Es un museo que me resultó especialmente agradable de visitar!