Visitar el Museo Británico
El referente cultural del Reino Unido
El Museo Británico, dedicado a la historia y la cultura humana en Londres, es uno de los espacios expositivos más importantes del mundo. Su fachada neoclásica y la espectacular cubierta de cristal diseñada por el arquitecto Norman Foster, conocida como Queen Elizabeth II Great Court, le han otorgado una fama mundial, sumada a la relevancia de sus colecciones y a la huella de figuras históricas que lo frecuentaron, como Charles Dickens.
Tras sucesivas ampliaciones, sigue siendo el lugar más visitado del Reino Unido, con más de 6 millones de personas al año. Recientemente, se ha integrado en el complejo un nuevo centro de conservación y exposición que alberga espacios para muestras temporales.
7 millones de objetos de arte e historia
Fundado en el siglo XVIII, el museo nació para albergar las colecciones privadas de Sir Hans Sloane, el capitán Cook y los diplomáticos William Hamilton y Lord Elgin. Hoy en día, custodia 7 millones de piezas. Es imposible verlo todo en una sola jornada. Te recomendamos descargar el plano en la página web oficial o comprar uno en recepción por 2 GBP (2,40 EUR aprox.) para orientarte. El museo destaca 11 obras esenciales, entre ellas la piedra de Rosette, clave para el desciframiento de los jeroglíficos. Si viajas con niños, existe una audioguía con actividades interactivas diseñada específicamente para ellos por 3,50 GBP (4,20 EUR aprox.).
La entrada principal se encuentra en Great Russell Street. Las salas 1 y 2, situadas a mano derecha, están reservadas para exposiciones temporales de pago. En la planta baja se ubican los departamentos dedicados a la Grecia y la Roma clásicas, el Egipto antiguo, Asia, el Oriente Medio, América del Norte y México. En la primera planta podrás ver una colección dedicada a Europa y a Gran Bretaña. En el sótano se encuentra una amplia sección consagrada a África, además de un espacio habilitado para picnic, muy práctico si viajas con familia o en grupos grandes.
Horarios
*Información sujeta a cambios
El British Museum me marcó por su tamaño impresionante. El museo es inmenso, repartido en varias plantas, con colecciones muy variadas. Es un lugar muy concurrido, lo que puede hacer que la visita sea un poco densa e incluso cansada, pero también se puede optar por centrarse en algunas secciones para disfrutarlo más. ¡Hay que ir al menos una vez, tomándose su tiempo para apreciar su riqueza!