Subir a bordo del London Eye
Situado en el barrio de South Bank, a orillas del Támesis en Londres, el London Eye, también apodado Millenium Wheel (Rueda del Milenio), es la noria más grande de Europa con sus 135 metros de altura. Se ha convertido en una atracción esencial y, desde 2005, es el escenario oficial de las celebraciones de Año Nuevo, con su cuenta atrás y sus espectáculos de fuegos artificiales.
Esta proeza técnica, que recuerda a una rueda de bicicleta gigante, atrae cada año a 4 millones de visitantes. Instalada para el cambio de milenio, permite disfrutar durante 30 minutos de una vista panorámica de la ciudad. En días despejados, el horizonte alcanza los 40 km a la redonda.
La velocidad de rotación, que no supera los 0,9 km/h, permite subir y bajar sin prisas. La noria puede detenerse por completo para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida o mayores. Galardonada con el Thea Award por su innovación en el sector del entretenimiento, el London Eye ha sido objeto de diversos acuerdos de patrocinio; si bien British Airways y EDF estuvieron asociados a su nombre, actualmente es Coca Cola quien ostenta el contrato.
La estructura cuenta con 32 cápsulas climatizadas de diseño vanguardista con capacidad para 25 personas cada una, donde puedes sentarte o caminar libremente. Es posible privatizar una cápsula por un importe mínimo de 450 GBP (540 EUR aprox.). La empresa gestora ofrece en su sitio web opciones familiares y experiencias especiales, como la degustación de champán a bordo o la compra de billetes combinados con otros puntos de interés turístico, como el museo de cera Madame Tussauds, las historias macabras del London Dungeon, el parque temático Shrek's Adventure, el acuario Sea Life London o los circuitos de Big Bus Tours en modalidad hop-on hop-off.
Reserva con antelación a través de internet y llega al recinto al menos 30 minutos antes de la hora programada.
Horarios
*Información sujeta a cambios
La verdad es que no me convencía mucho esta noria. Por el precio que tiene, pensaba que era una trampa para turistas. Pero me dejé convencer y no me arrepiento. Las cabinas son cerradas y cómodas. Tienes una vista realmente espectacular de Londres. Creo que hay que hacerlo al menos una vez.