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3 rincones insólitos de París de la mano de un guía fotógrafo

Traducido del francés — Ver el original en francés

Te presento 3 lugares insólitos que descubrir en el distrito 20 de París durante una sesión de fotos con un guía profesional. ¡Ideal para tu próxima salida!

Apasionada de la fotografía y de la cultura en general, buscaba una actividad que me permitiera mejorar mis fotos y descubrir lugares insólitos en París. Es bastante fácil encontrar servicios para hacer ambas cosas por separado, pero lo ideal para mí era combinar las dos.

Por eso probé una salida fotográfica con Atypic'photo y fue exactamente lo que buscaba. Aquí os revelo los 3 lugares secretos que descubrí en el distrito 20, y luego os explico cómo funciona el curso de fotografía.

3 lugares insólitos que descubrir para una visita al distrito 20 fuera de los caminos trillados:

1. La Campagne à Paris, un pedacito de pueblo en el distrito 20

Ambiente de pueblo tranquilo

Si crees que París se resume a los grandes bulevares y los edificios haussmanianos, prepárate para sorprenderte. Nuestro guía nos llevó a un rincón totalmente atemporal: La Campagne à Paris. Sí, sí, se llama así, y puedo decirte que allí uno se siente más en el campo que en pleno corazón de la periferia parisina.

¿Pero dónde está exactamente?

La Campagne à Paris se esconde no muy lejos de la Porte de Bagnolet. Situado sobre una colina, este pequeño barrio es un auténtico islote residencial que parece sacado de otro siglo. Cuando llegas, cuesta creer que sigues en París: callejuelas empedradas, casas de ladrillo con contraventanas de colores y, sobre todo, una calma increíble.

Un barrio obrero convertido en un rincón (muy) chic

Casas en flor

Un poco de historia: el barrio surgió a principios del siglo XX para alojar a los obreros que trabajaban en la zona. En aquella época, la idea era ofrecer casas asequibles, lejos de los edificios insalubres del centro de París. Misión cumplida... durante algunas décadas. Hoy, seamos honestos, los obreros han desaparecido, reemplazados por una población mucho más acomodada, pero el encanto se ha mantenido intacto.

Las casitas están rodeadas de jardines floridos, las calles son ultrafotogénicas y casi parece un decorado de cine. Al subir un poco por la rue Irénée-Blanc, incluso se puede disfrutar de un pequeño punto de vista agradable sobre los alrededores.

¿François Hollande y la Campagne à Paris? ¡De verdad!

Como anécdota curiosa: ¡François Hollande vivió en este barrio! Sí, nuestro antiguo jefe de Estado conoció este rincón tranquilo, lejos del ajetreo de los Campos Elíseos. Cuando paseas por estas callejuelas, entiendes por qué: es el lugar soñado para esconderse y vivir en calma. No es de extrañar que incluso personalidades se hayan instalado allí.

El paraíso de los fotógrafos

Perspectiva desde la rue Irénée-Blanc

Llegamos a lo que realmente nos interesa: las fotos. Porque, claramente, si buscas lugares originales para sacar tu cámara, la Campagne à Paris es una joya. He aquí por qué:

  • Detalles por todas partes: puertas antiguas, adoquines desgastados por el tiempo, jardines que rebosan flores. Hay mucho material para hacer fotos que respiren autenticidad.
  • Colores: ladrillos rojos, contraventanas verdes o azules, flores que trepan por los muros... ¡Casi parece un pueblo del sur, pero no, es París!
  • Contrastes sorprendentes: el barrio se asienta en una posición elevada. Por lo tanto, encuadrando bien, puedes jugar con el contraste entre las casitas y los edificios modernos al fondo. Una mezcla de campo vs ciudad que queda genial.

2. El jardín natural Pierre-Emmanuel, un rincón de naturaleza salvaje en el corazón de París

Naturaleza salvaje del Jardín Natural Pierre Emmanuel

Después de la dulzura bucólica de la Campagne à Paris, hicimos una parada tan inesperada como relajante: el Jardin naturel Pierre-Emmanuel. Es un poco como si la naturaleza hubiera reclamado su lugar aquí, lejos de los parques demasiado "impecables" que solemos ver en la capital.

¿Pero qué es este jardín natural?

Situado entre la Porte de Bagnolet y el Père-Lachaise, este pequeño jardín abrió sus puertas en 1995 sobre un antiguo terreno baldío. A diferencia de los parques clásicos donde todo está perfectamente cuidado, el concepto aquí es totalmente distinto: dejamos que la naturaleza viva su mejor vida. Nada de césped perfectamente cortado ni parterres geométricos. No, aquí las plantas crecen libremente, como lo harían en un ecosistema natural real.

Por cierto, el nombre "Pierre-Emmanuel" es un homenaje a un famoso poeta y académico francés que probablemente habría adorado este pequeño rincón de naturaleza salvaje en plena ciudad.

Lo que podemos ver

El estanque, refugio de ranas y tritones

Al pasear por los senderos, descubrimos una naturaleza que se ha reinstalado por completo:

  • Plantas silvestres como hierbas altas, zarzas e incluso algunas flores de campo.
  • Un estanque natural donde se refugian ranas, tritones (¡es la primera vez en mi vida que veía uno!), libélulas y pájaros. Es un auténtico deleite para los amantes de la fauna y la flora.
  • Árboles que parecen sacados directamente de un bosque. Uno se siente casi en un sotobosque rural, lejos de los edificios parisinos.

El jardín está deliberadamente poco cuidado, pero eso es precisamente lo que le da todo su encanto. En cada estación cambia de aspecto: los colores, los olores e incluso la luz nunca son exactamente los mismos.

La anécdota natural: un santuario para la biodiversidad y la meditación

Este jardín fue diseñado para fomentar la biodiversidad en la ciudad. Es un verdadero refugio ecológico, donde insectos, pájaros y pequeños animales encuentran un hábitat natural. Las libélulas son, de hecho, las estrellas del estanque, y a veces se pueden ver mariposas raras que vienen a libar las flores.

Dato curioso: el lugar es tan tranquilo y "fuera del tiempo" que algunos lo utilizan como punto de meditación o para clases de yoga al aire libre. Sí, seguimos estando en París, pero es como si hubiéramos cruzado un portal mágico hacia el campo.

Un terreno de juego para los fotógrafos

Luz filtrada por los árboles del jardín

En cuanto a fotos, este pequeño parque ofrece un terreno de juego increíble, sobre todo si te gusta capturar ambientes naturales y un poco brutos:

  • La luz filtrada por los árboles crea juegos de sombras magníficos.
  • Los reflejos en el estanque permiten jugar con las simetrías y los colores. Perfecto para instantáneas un poco poéticas.
  • Los detalles de la vegetación: gotas de rocío en las hojas, insectos en plena actividad o flores que crecen donde menos te lo esperas. Las posibilidades son infinitas para las tomas en macro.

Nuestro guía nos dio un pequeño truco: jugar con el desenfoque de la vegetación en primer plano para dar aún más profundidad a tus fotos. ¿El resultado? Imágenes que rebosan tranquilidad y autenticidad.

3. El islote Saint-Blaise, una mezcla sorprendente de lo antiguo y lo moderno

Ilot Saint Blaise

Para cerrar nuestro paseo insólito por el distrito 20, nuestro guía nos descubrió otro tesoro bien escondido en la zona: el islote Saint-Blaise. Aquí, el ambiente cambia. El islote Saint-Blaise es un barrio muy vivo que ofrece una mezcla sorprendente entre el pasado y el presente.

¿Dónde está y por qué se llama así?

El islote Saint-Blaise se encuentra alrededor de la rue Saint-Blaise, en el barrio de Charonne, antiguamente un pueblo independiente que fue absorbido por París durante el siglo XIX. Hoy en día, todavía se siente esa herencia pueblerina en las pequeñas calles adoquinadas y en los pocos edificios antiguos que han resistido el paso del tiempo.

El nombre "Saint-Blaise" proviene sencillamente de la iglesia Saint-Germain de Charonne, una pequeña maravilla insólita y auténtica situada en pleno corazón del barrio. Os hablaré de ella justo después, porque es claramente LA joya de la zona.

Un barrio donde lo antiguo convive con lo moderno

Lo que llama la atención al llegar a Saint-Blaise es el contraste:

  • Por un lado, quedan vestigios del París antiguo, con sus callejuelas estrechas, sus pequeños edificios de piedra y esa iglesia medieval increíble.
  • Por otro, edificios modernos de los años 1970, construidos como parte de una renovación urbana. Podría pensarse que desentonan un poco... pero, en realidad, le dan al barrio un encanto único y un carácter auténtico.

¿Las calles más interesantes para explorar?

  • La rue Saint-Blaise, por supuesto, que aún conserva adoquines en algunos tramos y está repleta de pequeñas tiendas, bares y cafeterías.
  • El passage des écoliers, encantador y perfecto para hacer fotos.
  • Sin olvidar la iglesia Saint-Germain de Charonne, que por sí sola merece la visita.

La iglesia Saint-Germain de Charonne: una joya medieval

Eglise Saint-Germain-de-Charonne

La iglesia Saint-Germain es una pequeña joya que data del siglo XII, algo raro en París. ¿Por qué? Porque ha conservado su cementerio anexo, lo cual es casi único en la capital. Un dato curioso: aquí también se rodaron escenas de la serie Les Brigades du Tigre.

Esta mezcla entre la iglesia, las tumbas antiguas y la calma que se respira crea una atmósfera casi mística. Para los fotógrafos, es una auténtica delicia: las piedras antiguas, los detalles de las vidrieras y los juegos de luz en el interior permiten hacer fotos magníficas. El cementerio, aunque pequeño, añade un toque original con sus tumbas antiguas invadidas por la vegetación.

Algunos consejos fotográficos que he aprendido

Este barrio es genial para jugar con los contrastes:

  • Destaca el contraste entre las fachadas antiguas y los edificios modernos. Se consiguen fotos sorprendentes.
  • La calle adoquinada Saint-Blaise es especialmente fotogénica al final del día, cuando la luz se filtra entre los edificios.
  • En la iglesia Saint-Germain, no dudes en fotografiar el interior. Los detalles medievales son magníficos y el contraste con el cementerio exterior aporta una atmósfera realmente única.
  • Por último, busca los pequeños toques de street art que dan vida a los muros y rompen el lado "clásico" del lugar.

Cómo se desarrolla la salida fotográfica

3 horas de paseo a pie

Los paseos se realizan en grupos reducidos, de un máximo de 10 personas. En mi caso, éramos 8, si no recuerdo mal. El paseo comienza por la mañana, desde un punto de encuentro cerca de una estación de metro, aunque algunos paseos están programados para la tarde o incluso al atardecer. El guía, Luis en nuestro caso, se presenta y comienza con algunas explicaciones básicas sobre la toma de fotografías. Después, nos dirigimos a pie a los distintos lugares de la visita. Calcula unas 3 horas de caminata para todo el recorrido.

Explicaciones teóricas y puesta en práctica

A lo largo del recorrido, entre anécdota y anécdota sobre los lugares visitados, el guía ofrece explicaciones sobre el uso de la cámara. Se abordan distintos temas de forma sucesiva, intercalados con ejercicios prácticos donde cada uno es libre de moverse y hacer fotos. Durante estas prácticas, el guía va pasando de persona en persona para responder preguntas y dar consejos personalizados.

Así es como descubrí las bases técnicas sobre el encuadre, la composición (¿conocíais la regla de los tercios?), la sobreexposición y la subexposición, la velocidad de obturación, la apertura y la profundidad de campo...

Intercambio y comentarios tomando un café como conclusión

Al final del paseo, todo el grupo se sienta en una cafetería para comentar las fotos tomadas durante la jornada. El guía descarga en su ordenador una selección de fotos de los participantes y las proyecta en su pantalla. Sobre cada una de ellas, da consejos y todos podemos compartir preguntas y comentarios.

¿A quién va dirigido este curso y para qué tipo de cámara?

Es bastante amplio; tanto fotógrafos principiantes como avanzados aprenderán cosas nuevas, ya que el guía dedica tiempo a cada uno para ofrecer consejos personalizados. Incluso puedes ir acompañado de personas sin cámara (¡les saldrá más barato!). Te recuerdo que el paseo en sí es una actividad fantástica que te permite descubrir lugares insólitos de París.

En cuanto a los equipos, casi todo sirve: smartphone, réflex o cámara sin espejo (mirrorless). Por mi parte, utilicé una Sony Alpha 6 totalmente nueva, una cámara híbrida que ofrece un sinfín de posibilidades, siempre y cuando aprendas a usarla, algo que realmente no es nada sencillo sin ayuda.

¿Cuánto cuesta todo esto?

Todos los precios están publicados en el sitio web de Atypic, que te invito a consultar para ver las tarifas actualizadas. En resumen, en el momento en que escribo este artículo, para una salida fotográfica de 3 horas en París, calcula:

  • 49€ por un participante con cámara
  • 29€ por un acompañante sin cámara
  • Gratis para niños menores de 10 años acompañados por un adulto

Ten en cuenta, además, que aparte de los rincones insólitos del distrito 20, hay otros paseos disponibles en la capital: street art en Montmartre, la Butte aux Cailles, el secreto de la Mouzaïa... ¡Esta organización también ofrece rutas fotográficas bajo el mismo concepto en Lyon y Nantes!

Comentarios (1)

para dejar un comentario.
  • Bill
    Bill
    J'ai testé la balade la campagne, top, je recommande. J'ai découvert des endroits que je ne connaissais pas, et j'ai beaucoup appris sur l'utilisation de mon hybride.

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