Siendo una de las pocas (¿la única?) mezquitas marroquíes accesibles para los turistas, fuera de las horas de oración, les recomiendo aprovechar esta posibilidad para visitarla. Construida junto al ma…
Siendo una de las pocas (¿la única?) mezquitas marroquíes accesibles para los turistas, fuera de las horas de oración, les recomiendo aprovechar esta posibilidad para visitarla. Construida junto al mar, con una explanada espaciosa y un minarete muy alto, la estructura impresiona desde el exterior.
Por dentro, las decoraciones de mármol brillante en el suelo, la madera tallada en las bóvedas, las lámparas y la arquitectura hecha de arcos y columnatas son magníficas. La sala de oración, con sus numerosos pilares en fila, es algo que hay que ver.