Un esplendor y una sutileza inolvidables
Fui a Japón cuando tenía 8 años, pero tengo un recuerdo inolvidable del Pabellón Dorado de Kioto. Estaba observando el jardín mientras seguía a mis padres aquel día, y recuerdo haber visto el Pabellón…
Fui a Japón cuando tenía 8 años, pero tengo un recuerdo inolvidable del Pabellón Dorado de Kioto. Estaba observando el jardín mientras seguía a mis padres aquel día, y recuerdo haber visto el Pabellón Dorado arriba de una escalinata y haberme quedado maravillada por su belleza. Decidí entonces bajar los escalones para seguir a mis padres, y mientras bajaba sentí que alguien me daba unos golpecitos en el hombro. Me di la vuelta para descubrir a una maiko maquillada, con su traje tradicional, que me miraba. Me quedé impresionada, me giré hacia mi padre que sacaba su cámara, y... ¡clic-clic! La foto de mi retrato con una aprendiz de geisha todavía está expuesta en mi casa, y este recuerdo está…