Punto de paso obligado para llegar a Machu Picchu, muchos viajeros cometen el error de ver Cusco solo como un trámite necesario. Sin embargo, la antigua capital del Imperio Inca guarda un legado histórico y cultural inmenso. Merece la pena dedicarle tiempo a esta ciudad.
Un viaje al pasado entre herencia colonial y tradición milenaria
Basta caminar unos minutos para trasladarse al siglo XVI. La ciudad se encuentra a 3 350 metros sobre el nivel del mar, así que ten cuidado con el mal de altura. Para sentir el pulso de la urbe, dirígete a la Plaza de Armas, el corazón de Cusco, donde verás el movimiento constante de locales y visitantes. Allí podrás visitar la imponente catedral barroca de la Virgen de la Asunción, fundada en 1559 por los españoles.
Si prefieres alejarte del bullicio del centro, visita el Qorikancha (El Templo del Sol), un ejemplo claro del choque entre la cultura inca y los conquistadores. Los alrededores están llenos de restos arqueológicos. Te recomendamos dos sitios situados a menos de 10 kilómetros: la fortaleza de Puca Pucara y Sacsayhuaman. Más curioso, aunque igual de fascinante, es el valle secreto de Moray, donde se pueden admirar las terrazas que servían de laboratorio agrícola a los incas, prueba de sus avanzados conocimientos científicos. Cusco es un museo al aire libre, pero si quieres profundizar, te aconsejamos el museo Inca en pleno centro.
Cusco, el alma de Perú
Aunque la actividad económica se haya trasladado a Lima, Cusco sigue siendo el centro de la vida andina. Para ver la cotidianidad de la ciudad, acércate al mercado de San Pedro, cerca de la Plaza de Armas. Allí podrás comprar un poncho peruano, artesanía local o, si eres de buen comer, probar especias y frutas frescas de sabores intensos. La mejor forma de conocer la ciudad es perderse por las calles estrechas y empedradas del centro histórico.
No te quedes solo en las rutas más transitadas y sube al barrio de San Blas para ver la arquitectura tradicional de las casas peruanas. Es una zona con un ambiente artístico y animado que recuerda a algunos barrios del Albaicín en Granada. Si buscas buenas vistas, dirígete al mirador de La Plaza San Cristobal de Cusco, que ofrece una panorámica despejada de los montes andinos y de la ciudad a tus pies.
¿Cuándo ir?
Cusco disfruta de un clima templado que permite visitarla durante casi todo el año. Eso sí, la ciudad recibe muchos viajeros, por lo que te recomendamos evitar la temporada alta (julio, agosto y diciembre) para evitar aglomeraciones.
¿Cómo llegar?
El aeropuerto de Cusco está muy bien conectado con Lima, la capital peruana. Un billete de avión desde España suele costar unos 700 EUR, con una duración de vuelo de unas 12 horas y media en conexión. Además, la red de autobuses en Perú es muy eficiente, por lo que es sencillo llegar a la ciudad por carretera, incluso si vienes desde la frontera con Bolivia.