Visitar La Chaux-de-Fonds
La Chaux-de-Fonds es una ciudad situada en el Jura, en Suiza, a unos 1000 metros de altitud y muy cerca de Neuchâtel. Su urbanismo es excepcional, ya que fue rediseñada tras un gran incendio en 1794 siguiendo un plano en damero, un trazado ideado y ejecutado por Charles-Henri Junod. Esta nueva configuración urbana impulsó la industria relojera, un sector clave en esta zona de Suiza. La ciudad es también la cuna del famoso arquitecto y urbanista Le Corbusier, quien construyó aquí varias viviendas, entre ellas la Maison Blanche, diseñada originalmente para sus padres.
Ciudad relojera de Suiza
Parte de La Chaux-de-Fonds está inscrita en el patrimonio mundial de la Unesco por su urbanismo relojero. La ciudad fue reconstruida casi en su totalidad a finales del siglo XVIII para potenciar el trabajo artesanal de los relojeros. Los vestigios de este diseño moderno se aprecian tanto en la disposición y orientación de los antiguos talleres como en la creación de avenidas y amplias plazas públicas, pensadas en su día para facilitar el flujo de los trabajadores.
La Chaux-de-Fonds es una parada fundamental en la ruta de la relojería suiza, que recorre las montañas del Jura entre Ginebra y Basilea. Para profundizar en la historia y el diseño de la industria, visita el Musée International d'Horlogerie, que alberga alrededor de 4500 piezas desde el siglo XVII hasta nuestros días.
La ciudad también es un punto clave del Art Nouveau, con numerosas construcciones de principios del siglo XX. Aquí este estilo adoptó una variante local bautizada como "estilo abeto", que destaca por sus ornamentos inspirados en la fauna y la flora del Jura.
Ocio en La Chaux-de-Fonds
En cuanto a cultura, acércate al Musée des Beaux-Arts, que cuenta con una notable colección de artistas suizos e internacionales, incluyendo obras de Matisse, Le Corbusier, Van Gogh y Pissarro. Por su parte, el Quartier Général, ubicado en los antiguos mataderos, funciona como centro de arte contemporáneo. Por último, el Musée Paysan et Artisanal ilustra la vida cotidiana de las familias campesinas, quienes fueron las responsables de elaborar los primeros relojes y péndulos.
Si viajas con familia o amigos, no te pierdas el zoo du Bois du Petit-Château. Es un espacio natural de acceso gratuito donde puedes pasear entre animales, además de visitar el vivarium con reptiles y anfibios. Un pequeño museo anexo muestra también elementos de la fauna africana.
¿Cuándo ir?
Si te gusta la nieve, el invierno es la época ideal para visitar La Chaux-de-Fonds. Para descubrir el resto de los atractivos de la ciudad y disfrutar de sus exteriores, los meses de junio a septiembre son los más recomendables.
¿Cómo llegar?
Para llegar a La Chaux-de-Fonds, puedes volar hasta Ginebra y tomar un tren hacia Neuchâtel antes de llegar a tu destino final. Ten en cuenta que existe un tren regional directo que conecta las ciudades de Besançon y La Chaux-de-Fonds en aproximadamente 1 hora y 45 minutos.
Hicimos una pequeña parada en este pueblo casi por casualidad. Nos sorprendió la riqueza de su patrimonio. El museo de la relojería reconstruye la historia de los maestros relojeros que se establecieron en la región y les enseñará muchas cosas sobre las técnicas que intervienen en el funcionamiento de nuestros queridos relojes. La Maison Blanche, con su arquitectura tan particular, es una creación de Le Corbusier, quien también era originario de la región.
El pueblo en sí está lleno de encanto y está clasificado por la Unesco. La región es muy bonita. Hacia el norte, el Parc Naturel du Doubs es espléndido y de fácil acceso (aunque sigue siendo montaña media).