Maastricht en resumen
La mayoría de los viajeros que visitan los Países Bajos se dirigen directamente a la bella Ámsterdam. ¿Por qué no salir de las rutas habituales y explorar otro destino? Maastricht guarda encantos muy reales y es un lugar ideal para una escapada de fin de semana largo.
Una ciudad marcada por su famoso Tratado
Situada en el extremo sur del país, Maastricht es una de las ciudades más importantes y antiguas de los Países Bajos. Es mundialmente conocida por ser la cuna del Tratado de Maastricht, el lugar oficial donde nació la Unión Europea. De hecho, gran parte de los europeos solo conocen su nombre por este acontecimiento. Sin embargo, Maastricht es mucho más que una simple ciudad museo de interés político o económico. Es un lugar lleno de vida y energía. La Universidad de Maastricht acoge a un gran número de estudiantes llegados de toda Europa.
Una ciudad donde se vive bien
Muchos barrios de Maastricht merecen una visita. El barrio de la universidad es conocido por sus numerosos bares, restaurantes, librerías y tiendas. Sus terrazas, el ambiente animado de sus habitantes y su gran parque arbolado han convencido a muchos estudiantes para instalarse aquí. Desde este punto, se llega caminando rápidamente al barrio de la vieja ciudad y sus encantadores edificios históricos.
La plaza Vrijthof es el corazón de Maastricht, reconocible desde lejos por los campanarios de las iglesias gemelas de San Servacio y San Juan. Muchos paseantes recorren las calles peatonales de los alrededores para ir de compras o disfrutar de un delicioso gaufre (gofre), especialidad de la ciudad. Hablando de gastronomía, los más golosos deben reservar algo de dinero para probar las famosas máquinas expendedoras de FEBO. Ofrecen kroket, croquetas de carne recubiertas de pan rallado que se sirven bien calientes.
Parques, bosques y paseos
Maastricht es una ciudad diseñada para caminar y también para ir en bicicleta, gracias a su extensa red de carriles bici. Puedes dar una vuelta por el bosque de Maastricht y explorar con curiosidad el cementerio americano de Margraten. También puedes quedarte en el centro y descubrir el gran parque de Waldeckpark. La fille et la girafe (La chica y la jirafa), una obra de Michel Huisman, busca concienciar a los viandantes sobre la situación de los animales salvajes en peligro de extinción. Por último, el paseo de las murallas destaca por el rincón verde que ofrece a los habitantes. A muchos locales les gusta pasear por allí los fines de semana o incluso hacer un pícnic.
Cuándo ir
Puedes visitar Maastricht en cualquier época del año, aunque es preferible hacerlo durante la temporada cálida (de mayo a septiembre). Aprovecharás mejor el sol para recorrer los parques y las callejuelas de la ciudad.
Cómo llegar
No existen conexiones directas de tren desde las principales ciudades españolas hasta Maastricht. Si te encuentras en el norte de Europa, el coche suele ser la opción más práctica.
Otra posibilidad es volar hasta Ámsterdam o Bruselas y continuar el viaje en tren hasta Maastricht. Calcula más de 2 horas y media de trayecto y un presupuesto de 20-30 euros para este último tramo ferroviario.
Esta ciudad auténtica ha sabido preservar su encanto antiguo. Paseando descubres edificios de época preciosos, muy bien cuidados, además de fortificaciones. Es muy agradable caminar a la orilla del agua cuando hace buen tiempo. Es una ciudad perfecta para pasar el fin de semana.