Visitar Siracusa
Siracusa es una de las joyas más destacadas de Sicilia y, por tanto, una parada obligatoria en cualquier recorrido por la isla. A menudo se la describe como un auténtico museo al aire libre debido a la inmensa riqueza arqueológica que atesora en sus calles.
Una historia fascinante
Toda la ciudad está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, un detalle que ya anticipa su enorme valor cultural. Fundada por los griegos en el siglo VIII a.C., llegó a ser una de las urbes más prósperas del Mediterráneo. Fue el hogar del célebre Arquímedes y recibió los elogios de Cicerón, razones por las que fue objeto de deseo para numerosas potencias a lo largo de los siglos. Romanos, bizantinos, normandos y aragoneses la conquistaron sucesivamente antes de pasar a formar parte de Italia. A pesar de haber sufrido varios terremotos, ha logrado conservar gran parte de su arquitectura original.
Vestigios arqueológicos
La isla de Ortigia constituye el centro histórico de Siracusa y concentra numerosos restos de gran importancia. La Piazza del Duomo, el templo de Apolo y la fuente de Aretusa se mantienen en excelente estado y son puntos de visita diaria. Esta pequeña isla de un kilómetro de largo por 500 metros de ancho es ideal para pasear, tomar algo en una terraza o ir de tiendas. Un poco más lejos, el parque arqueológico de Neápolis destaca por su anfiteatro romano, su templo dedicado a Zeus y la curiosa oreja de Dionisio, una cueva donde el tirano del mismo nombre espiaba las conversaciones de sus prisioneros. Muy cerca, no te pierdas las catacumbas de San Giovanni, una vasta necrópolis subterránea de origen griego. La visita se completa a la perfección recorriendo el museo Paolo Orsi, que alberga una de las colecciones arqueológicas más importantes de Europa.
Placeres de playa
Siracusa también ofrece espléndidas playas de arena blanca, perfectas para nadar y relajarse. Las más recomendables se encuentran al sur de la ciudad: Fontane Bianche, Calamosche y Ognina. Si cuentas con vehículo propio, puedes acercarte a las gargantas del río Cassibile, a una hora de distancia. Esta reserva natural es famosa por sus pozas naturales donde hacer un pícnic y darse un baño. Eso sí, la afluencia es muy alta en verano y conviene ir con tiempo para encontrar un buen sitio.
Cuándo ir
Puedes visitar Siracusa en cualquier época del año, aunque la primavera, el verano y el principio del otoño son los meses con mayor demanda. Sicilia luce su mejor cara bajo el sol, lo que permite disfrutar al máximo de los baños y el senderismo. Ten en cuenta que, en pleno verano, las temperaturas pueden ser bastante intensas.
Cómo llegar
La mayoría de los viajeros llegan a Sicilia en avión, aterrizando en el aeropuerto de Catania. También existe la opción de llegar en ferry desde el sur de Francia, aunque el trayecto dura unas diez horas. Una vez allí, lo más práctico es alquilar un coche, ya que Siracusa se encuentra a aproximadamente una hora de distancia de Catania. También puedes optar por el tren, aunque el tiempo de viaje será considerablemente mayor.
Siracusa, famosa por la canción, es realmente magnífica. Hay una luminosidad excepcional durante todo el año. La ciudad está animada pero sin la multitud de turistas. Se puede respirar y tomarse su tiempo para visitarla. Hay paseos muy bonitos que ofrecen un panorama estupendo.