Visitar Zante
Luminosa capital de la isla que lleva su nombre, Zante, también llamada Zákynthos, es la principal ciudad de un pequeño rincón paradisíaco. Territorio griego de 406 km², rodeado por las aguas turquesas del mar Jónico, su fina arena y su vegetación densa la convierten en un destino muy apreciado. Homero ya la citaba en la Odisea y su historia es una sucesión de dominaciones: romano-bizantina, árabe, normanda, posesión del Reino de Sicilia, de los venecianos, de los franceses.. Hubo que esperar hasta 1864 para que se uniera al Reino de Grecia. La pesca y el turismo son hoy la base de su economía.
Un centro de carácter y tranquilidad
La belleza de la isla se expresa sin reservas en la ciudad. Entre sus numerosas iglesias, la de Agios Dionysios es la más prestigiosa. Magníficamente decorada, esta basílica ortodoxa de tres naves de 1925 resulta notable tanto por su arquitectura como por su interior. Se encuentra cerca del puerto y su fabuloso campanario marca el paisaje. Es el sitio idóneo para pasear, con los yates de lujo y los barcos de pesca frente a ti, en este entorno de un azul increíble que Zante impregna de hipnotismo. Con bancos rodeados de palmeras inmensas, la vasta plaza Dionysios Solomos es un dulce resumen de las maravillas de la isla. Debe su nombre al poeta cuyas palabras forman parte del himno nacional griego, el cual preside su corazón, inmortalizado en una estatua blanca. Pavimentada y rodeada de edificios con carácter, es el lugar imprescindible de Zante. La iglesia Agios Nikolaou la delimita y forma parte de los edificios que resistieron al terremoto de 1953. Es aquí también donde el suntuoso Museo Bizantino te abre sus tres niveles, en los que se exponen esculturas, frescos de los siglos XV al XVII, pinturas y también imágenes anteriores a la catástrofe natural.
Una playa en plena ciudad
Avanzando hacia la costa por la plaza Agiou Markou, verás primero un soberbio edificio con bóvedas: se trata del Museo Solomos y Kalvos. Además de las obras y los objetos personales de estos dos artistas, se te presentan las celebridades de Zante. Las numerosas tiendas de esta animada plaza conviven con los cafés y los restaurantes. Es la ocasión perfecta para descubrir especialidades como el tzatziki, un entrante fresco de pepino ideal con pan de garbanzos; la psarosoupa, una sopa de pescado; o el stifado, ternera con cebolla. En el apartado dulce, el mandolato es la estrella de la isla: un turrón de almendras y miel heredado de los venecianos. No dudes en ir a admirar una de las mansiones más antiguas de la ciudad, Romas Mansion, donde vivía la familia aristocrática Romas. Esta mansión de 1660 destila gran belleza.
Las playas más bellas del mundo se encuentran sin duda en Zante. A 500 m del centro urbano, la playa de Eot es sin duda menos famosa que las prestigiosas Gerakas o Navagio, pero sigue siendo una pequeña joya rodeada de miradores increíbles. Como en toda la isla, las aguas cristalinas resultan ideales para el buceo y la zona está coronada por la colina de Bokali, donde se alza un kastro, fortaleza veneciana. Las vistas desde allí arriba son magistrales.
Cómo llegar
El aeropuerto opera vuelos internacionales todo el año y conexiones directas con varias ciudades europeas en verano. Si viajas en coche, tendrás que tomar el ferry desde Kyllini, en Grecia continental. Desde Atenas, un autobús cubre el trayecto e incluye el embarque en el ferry.
Frente a las costas de Olimpia, Zante se ha librado de la excesiva urbanización y del turismo masivo. Es pequeña, sin llegar a ser diminuta, por lo que en un mismo día puedes comer en un pueblo pintoresco, visitar algunas ruinas antiguas y bañarte en pequeñas calas de agua turquesa.