Visitar la Catedral de Santa María del Fiore
Como creación cumbre del Renacimiento, la Catedral de Santa María del Fiore se erige como un prodigio técnico y un monumento de proporciones inauditas que define la silueta de Florencia. El Duomo, como lo llaman en esta ciudad toscana, sigue siendo uno de los recintos religiosos más grandes del mundo, con 153 metros de longitud, 42 metros de ancho y una cúpula de 45,5 metros de diámetro que alcanza los 100 metros de altura. Fueron necesarios más de 140 años y el talento de varios arquitectos geniales para levantar esta mole sobre la orilla derecha del Arno, un edificio que maravilla a quienes lo contemplan desde el siglo XIII.
Una arquitectura excepcional para una obra maestra absoluta
Su cúpula rojiza, obra de Filippo Brunelleschi, es la mayor construida en su género y su finalización en 1436 marcó la consagración del templo. Este domo, una proeza arquitectónica sin precedentes, alberga en su interior 3 600 m² de frescos, un despliegue visual difícil de olvidar. Todo en el Duomo responde a esta escala, simbolizando el poderío de Florencia a través de detalles de una calidad técnica inigualable. El exterior, revestido de mármol blanco, verde y rojo, es un conjunto donde las estatuas y las vidrieras requieren horas de observación para ser comprendidas en su totalidad. La catedral actual es la cuarta versión del edificio original, lo que da cuenta de la magnitud de un proyecto tan complejo. Los cinco niveles de su campanile, terminado en 1349, despliegan una sucesión de hornacinas ojivales, relieves y esculturas de una riqueza inmensa. El interior, aunque sobrio en comparación con la opulencia exterior, presenta una nave gótica de tres naves, varias capillas, una cripta y frescos de gran valor. Todo el recinto es visitable, en especial la cúpula, donde es posible ascender sus 463 escalones para acercarse al genio de su construcción, con paradas en balcones que ofrecen una vista panorámica única, permitiendo una inmersión completa tanto bajo la estructura como sobre el tejado.
Horarios
*Información sujeta a cambios
El Duomo de Florencia impresiona por su arquitectura grandiosa y sus dimensiones fuera de lo común. Sus fachadas con colores de mármol blanco y verde son simplemente sublimes. Es un lugar imprescindible que atrae a multitudes, pero hay que ir sí o sí. Solo el exterior ya merece la pena. Si tenéis tiempo, también hay que visitar el interior.
También me encantó pasear por las calles adyacentes.