Visitar el Palacio Pitti
La orilla derecha de Florencia concentra el centro histórico, pero los barrios a la izquierda del Arno no tienen nada que envidiarle, pues sus monumentos son igual de impresionantes. El Palacio Pitti es, sin duda, uno de ellos. Es una construcción inmensa y severa que apuesta por la grandiosidad sin florituras. Su edificación fue iniciada en 1458 por el rico banquero Luca Pitti para convertirlo en su residencia privada, antes de que los Médici lo adquirieran en 1549. Si bien las familias del gran ducado de Toscana lo transformaron con el paso de los siglos, sobre todo lo llenaron de obras de arte y oro. Una función que mantiene hasta hoy, albergando en su interior nada menos que seis museos.
Un inmenso cofre de tesoros y asombro
Es imposible recorrerlo en una sola visita. Con una superficie de 32 000 m², el Palacio Pitti y sus seis museos exigen varias jornadas, a las cuales hay que sumar el paseo por el Jardín de Boboli. Parte integrante del complejo, este parque histórico es una obra maestra del paisajismo que combina fuentes y esculturas romanas y florentinas. Su vegetación suaviza la arquitectura austera del palacio, donde el arte ha encontrado un marco suntuoso. El ambiente es fiel al de la colección privada de los Médici, especialmente en la Galería Palatina, donde 20 salas decoradas con estucos en trampantojo realzan cuadros de Tiziano, Rafael o Rubens. El Museo de la Plata destaca por sus muebles de marquetería, donde marfiles, camafeos y piezas artesanales brillan con luz propia. La Galería de Arte Moderno está dedicada a los artistas italianos desde el siglo XVIII hasta 1914, mientras que el Museo de la Moda y del Traje ofrece una muestra original de 6000 vestimentas procedentes del teatro, siendo el único museo de historia de la moda en el país. El Museo de la Porcelana es el refugio de objetos delicados y singulares con una colección inigualable, y finalmente, las 14 estancias de los apartamentos reales, con sus retratos y mobiliario grandioso, cierran la visita a un lugar único en el mundo.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Pasé una tarde entera en este palacio grandioso. Es imposible verlo todo en unas pocas horas, así que, por desgracia, hay que elegir. Para mí, la Galería Palatina es imprescindible. Me quedé maravillada ante las pinturas italianas, en particular los cuadros de Rafael y Tiziano. También me encantó la sección de los apartamentos reales, que muestra muebles y decoraciones suntuosas. Terminé con la Galería del Vestuario, bastante insólita, se la recomiendo encarecidamente si le interesa el teatro italiano. Tras la visita, los jardines de Boboli ofrecen un entorno bonito, muy agradable para relajarse al final del día.