La Place de Jaude en resumen
En el corazón de la capital histórica de la Auvergne, la Place de Jaude actúa como el epicentro de Clermont-Ferrand. Es un punto de paso obligado y un lugar de paseo habitual para los locales. Escenario de grandes eventos, te sorprenderá por sus edificios notables, sus 27 fuentes y una iluminación nocturna que resalta su arquitectura.
La plaza se asienta sobre un volcán extinto de hace más de 155.000 años conocido como Maar de Jaude, cuya formación es fruto de la acumulación de magma y la erosión. Fue un cruce comercial desde la antigüedad, época en la que los romanos construyeron el templo de Vasso Galate. Todavía puedes ver sus vestigios en el llamado muro de los sarracenos o en el interior de la escuela Nestor-Perret. Se dice que el nombre de Jaude deriva de una evolución fonética de Galate.
Al haber permanecido fuera de las murallas de la ciudad hasta el siglo XX, su arquitectura es muy ecléctica. Fíjate en la estatua de Vercingétorix, obra de Bartoldi. En un principio, el proyecto contemplaba una altura de 25 metros, pero se redujo por falta de presupuesto. La escultura del Général Desaix, más antigua, fue criticada durante mucho tiempo por los vecinos debido a su postura poco favorecedora. Admira el elegante Opéra-Théâtre, diseñado por Jean Teillard, con su fachada de piedra blanca que contrasta con la austera iglesia Saint-Pierre des Minimes. Fue precisamente en este templo donde Blaise Pascal realizó sus experimentos sobre la presión atmosférica.
Desde la década de 2000, la plaza ha experimentado reformas integrales: la peatonalización total, la llegada del tranvía y la plantación de tres hileras de árboles han mejorado la calidad de vida en el centro. Es una zona muy dinámica que cuenta con tres cines, numerosas terrazas de restaurantes y cafeterías, y acceso directo a dos centros comerciales: Jaude y Carré Jaude.
Un lugar agradable, sin muchos vehículos. Bastante útil si quieres ir de compras, ya que hay muchos comercios. Sin embargo, no terminé de enamorarme. Sobre todo por la arquitectura tan gris de Clermont. Tampoco hay mucha vegetación. Sus ventajas están más bien en su ubicación y en la cercanía con el centro histórico.