Un impacto de bala en la piedra barroca
En la piazza San Vittore, en pleno corazón del casco histórico de Varese, la fachada neoclásica destaca entre el baptisterio de San Giovanni y su campanario. Detrás se despliega un interior barroco de cruz latina, donde la nave central abovedada guía la mirada hacia un cimborrio octogonal provisto de numerosas ventanas.
Por qué visitar la basílica de San Vittore
La construcción se prolongó durante casi tres siglos. El presbiterio, primer elemento edificado entre 1500 y antes de 1542, fue consagrado ese mismo año. El transepto siguió entre 1580 y 1625, diseñado por Pellegrino Tibaldi y Giuseppe Bernascone. La fachada actual, por su parte, data de 1788 a 1791, obra de Leopoldo Pollack, y fue renovada en el siglo XX por Lodovico Pogliaghi.
En mayo de 1925, el papa Pío XI elevó el edificio a la dignidad de basílica menor, como reconocimiento a su papel de centro religioso histórico de la ciudad.
El campanario barroco y su huella bélica
El campanario, diseñado por Bernascone, requirió más de ciento cincuenta años de obras, de 1617 a 1773, para alcanzar sus 77 metros de altura. Todavía hoy domina el conjunto de la plaza.
En el muro sur de la basílica, una marca conservada narra un episodio más dramático: el 30 de mayo de 1859, el ejército imperial y real austrohúngaro bombardeó el edificio en represalia por la negativa de Varese a pagar una indemnización relacionada con la batalla que acababa de librarse allí. Un proyectil quedó incrustado en la piedra y sigue allí, acompañado de una placa conmemorativa.
Frescos, sillerías y capillas
En el interior, los frescos cubren la bóveda y el altar mayor, mientras que unos pódiums de madera tallada por Bernardino Castelli adornan la nave. En la capilla de San Gregorio, la primera a la derecha, un cuadro de Giovanni Battista Crespi, conocido como el Cerano, representa la misa de san Gregorio.
En el brazo derecho del transepto, la capilla del Rosario alberga obras atribuidas a Pier Francesco Mazzucchelli.
Cuánto dura esta actividad
Calcula de 30 a 45 minutos para recorrer el interior de la basílica y detenerte en sus detalles arquitectónicos.
La Basílica de San Víctor posee una arquitectura italiana típica. El exterior es muy bonito y la fachada está ricamente decorada. Os aconsejo encarecidamente que entréis, merece la pena echarle un vistazo. El techo es muy bonito. La visita es bastante rápida, no os llevará más de treinta minutos. Por lo general, hay menos gente a primera hora de la mañana.