El Sacro Monte de Varese: mucho más que una peregrinación, una ascensión artística
Inscrito en el patrimonio mundial de la UNESCO, el Sacro Monte de Varese no es un lugar que se visita, es un lugar que se vive. Es una experiencia que comienza al pie de una colina y concluye, dos kilómetros más adelante, en el corazón de un pueblo medieval suspendido en el tiempo, con un panorama sobre los lagos y los Prealpes que recuerda a las vistas desde los pueblos blancos de la sierra malagueña.
¿Por qué esta subida es tan singular?
Más allá de su dimensión espiritual, el Sacro Monte es una obra maestra de la Contrarreforma del siglo XVII. Fue concebido para ofrecer a los peregrinos una inmersión total en los Misterios del Rosario, transformando una simple caminata en una narración teatral al aire libre. La homogeneidad de su estilo barroco, obra del arquitecto Giuseppe Bernascone, le confiere una armonía poco común, donde cada elemento, desde las capillas hasta las fuentes, forma parte de una misma gran obra.
Un camino, catorce capillas, un universo de sensaciones
La ascensión por la Vía Sacra es una inmersión sensorial. El camino pavimentado con guijarros, que serpentea a lo largo de 2 km a través del Parco regionale Campo dei Fiori (Parque regional Campo dei Fiori), impone su propio ritmo. El esfuerzo de la marcha prepara el cuerpo y el alma para la contemplación.
Las escenas a tamaño natural
Cada capilla es una ventana abierta a un instante de la vida de Cristo. En su interior, grupos de estatuas de terracota pintada a tamaño natural y frescos vibrantes crean escenas de un realismo sorprendente. El juego de miradas entre los personajes, la textura de los ropajes y la luz estudiada que se filtra por las ventanas están pensados para conmover al espectador.
Artistas lombardos de renombre como Morazzone o Francesco Silva dejaron aquí su huella, dotando a las figuras de una expresividad particularmente viva.
La cima: un pueblo detenido en el tiempo y vistas inmejorables
La llegada al pueblo de Santa Maria del Monte es la recompensa. Tras cruzar el último arco, el camino desemboca en un burgo medieval de calles cubiertas y casas de piedra. El silencio que allí reina, solo interrumpido por el viento entre los árboles, contrasta con el bullicio de la ciudad a los pies de la colina.
Los tesoros del santuario y los museos
El recorrido culmina en la decimoquinta estación: el Santuario de Santa Maria del Monte, cuyos orígenes se remontan a mucho antes de la creación de la Vía Sacra. No dejes de visitar:
- La cripta románica, un valioso vestigio de la iglesia primitiva.
- El Museo Baroffio, que alberga una colección de arte sacro y contemporáneo.
- La Casa-Museo Lodovico Pogliaghi, la ecléctica residencia del artista que dedicó su vida al Sacro Monte.
El consejo de amigo: Para una experiencia completa, utiliza el funicular histórico para el descenso. No solo evitarás el cansancio del camino de vuelta, sino que disfrutarás de una espectacular vista cenital del recorrido que acabas de realizar y de la llanura lombarda. Es la mejor forma de apreciar la increíble topografía del lugar.
Sacro Monte del Rosario es un camino de unos 2 km que puedes recorrer libremente. Este está jalonado por catorce pequeñas capillas típicas que puedes visitar durante el trayecto. Al final del recorrido llegas al santuario Santa Maria del Monte. El camino es accesible para todos, incluso si no eres muy deportista. Guardo un muy buen recuerdo de ello.