Visitar la Catedral de Ruan
En el corazón de tierras normandas se alza una impresionante catedral gótica, declarada monumento histórico desde 1862. Este edificio religioso, sede del arzobispado y fuente de inspiración para artistas como Monet, resulta notable por múltiples razones.
Historia
La leyenda cuenta que en este lugar san Mellon estableció un centro de culto en una vivienda particular, hasta que un incendio destruyó el barrio. No obstante, debemos esperar al final del siglo IV para encontrar las primeras pruebas históricas de una edificación religiosa en este mismo emplazamiento.
Fue en 1164, con la finalización de la torre Saint-Romain, cuando la Catedral de Ruan incorporó su primer toque gótico bajo el impulso del obispo Hugues III d'Amiens. Tras un nuevo incendio en 1200, el templo tuvo que ser reconstruido parcialmente, abandonando por completo el estilo románico original. Las labores de ampliación y mejora se prolongaron hasta finales del siglo XV.
El edificio sufrió otros daños a lo largo de los siglos, desde el saqueo de los hugonotes en 1562 hasta el huracán de 1683. Durante la Revolución, el edificio fue utilizado como granero y sala de conciertos, recuperando su función religiosa únicamente en 1796.
El 19 de abril de 1944, la catedral se convirtió en víctima de guerra, al resultar destrozada e incendiada por explosiones. El colapso total se evitó por poco y fueron necesarios 16 años de trabajos de reconstrucción. En 2022, las labores de restauración seguían en marcha, con un presupuesto que ya había superado los 16 millones de euros.
La Catedral de Ruan
Este lugar de arquitectura deslumbrante merece dedicarle tiempo a la visita. Tanto en el interior como en el exterior, la decoración posee tal densidad que es necesario observar con atención para no perder detalle.
La cripta, la capilla de la Virgen, el deambulatorio, el coro, la capilla Saint-Romain, además de los diversos portales y torres, son espacios que requieren observación detenida. Reserva una tarde completa si deseas recorrerlo sin prisas.
La Catedral de Ruan es una visita obligada cuando se visita la ciudad. Por su historia, su arquitectura y, sobre todo (para mí), por la experiencia que supone contemplar su fachada absolutamente grandiosa. Viví 3 años en Ruan y debo decir que a menudo me quedaba largos minutos escudriñando cada detalle de su encaje de piedra, testimonio silencioso del peso insondable de la Iglesia en una época pasada. En cualquier caso, es una de las catedrales más bellas que he tenido la suerte de ver.