Visita el Gran Reloj
En la ciudad de Ruan, en la región de Seine-Maritime, se alza un edificio emblemático que todo el mundo conoce: el Gran Reloj (Gros Horloge). Todos los habitantes han pasado bajo su arco majestuoso, ya sea para admirar la esfera que lo corona o para recorrer el museo que se oculta tras sus muros.
Historia
En el siglo XIV, una revuelta popular conocida como la revuelta de la Harelle estalló en Ruan. Aunque fue sofocada en pocos meses, provocó la destrucción del campanario de la ciudad, cuya reconstrucción fue prohibida. Bajo el pretexto de edificar una torre para un reloj, los ciudadanos lograron construir una nueva estructura que se terminó en 1398. Para dar veracidad al engaño, instalaron desde aquel momento el mecanismo del reloj y las campanas. Se trata de uno de los movimientos de reloj más antiguos de Francia, pues fue fabricado en 1389, el mismo año en que se instaló la maquinaria.
No obstante, el reloj que contemplamos hoy es el resultado de una restauración posterior, realizada durante el Renacimiento. Es un reloj astronómico que no solo marca las horas, sino también las fases de la Luna. Una abertura en la esfera permite ver un disco semanal decorado con figuras alegóricas.
Desde 1920, el funcionamiento del conjunto se gestiona mediante electricidad, aunque el mecanismo original permanece en perfecto estado. En 2003, la ciudad instaló un sistema de iluminación en el edificio y, en 2006, volvió a abrir sus puertas al público.
El Gran Reloj
El museo del Gran Reloj permite explorar lo que fue el taller de los relojeros, los artesanos encargados de mantener la maquinaria en marcha. En su interior se pueden ver las campanas, los contrapesos y es posible visitar la cúpula. Otras salas están dedicadas a la historia de Ruan y, al finalizar el recorrido, el acceso a la plataforma ofrece un panorama privilegiado sobre los tejados de la ciudad. Es un lugar de relevancia internacional, hasta el punto de que existe una representación del mismo en un medallón de la iglesia de Notre-Dame du Liban, en Nueva York.
Es imposible no verla cuando pasas por la calle, tanto si vas paseando como si no. Este magnífico reloj astronómico es realmente una joya del centro de Rouen, un pedacito de magia en el corazón de las calles empedradas. Para saber más, ¡la visita al museo es imprescindible!