Los Jardines Reales de Turín, un oasis en el corazón del poder saboyano
Detrás del imponente Palacio Real, se extienden siete hectáreas de jardines donde la naturaleza dialoga con la arquitectura desde el siglo XVI. Estos jardines son mucho más que un simple paseo verde: encarnan la historia de una dinastía y la evolución del gusto europeo.
¿Por qué descubrir los Jardines Reales de Turín?
Impulsados inicialmente por Manuel Filiberto a finales del siglo XVI, estos jardines marcaban entonces la periferia extrema de Turín, la nueva capital del ducado guerrero. Fue a finales del siglo XVII cuando André Le Nôtre, el arquitecto paisajista creador de los jardines de Versalles, les otorgó su carácter actual. Los jardines dan fe de la influencia francesa en la corte de los Saboya y de su voluntad por igualar a las grandes cortes europeas.
Delimitados por la antigua muralla de la ciudad, representan el corazón de la corte de Saboya, símbolo del poder de la dinastía. Hoy en día, el acceso es gratuito y ofrecen un paréntesis inesperado en medio del ajetreo del centro histórico de Turín.
Pasear por los diferentes sectores de los jardines
Los Jardines Reales se dividen en varias zonas, cada una con su carácter propio. El primer sector es el Giardino Ducale, un espacio de diseño regular caracterizado por la presencia de una moderna fuente de chorros.
El Giardino di Levante y su fuente espectacular
El sector más amplio es el de Levante, con un sistema de senderos que crea perspectivas escenográficas. La ligera pendiente de la avenida central genera una espectacular fuga visual que conduce hacia la encantadora Fuente de las Nereidas y los Tritones, realizada en 1755 por el escultor Simone Martinez. Las figuras mitológicas juegan con el agua en un despliegue de chorros ordenado por el rey.
Las estatuas de las Cuatro Estaciones, esculpidas en mármol de Frabosa entre 1740 y 1753 por Simone Martinez, fueron reintegradas en sus pedestales de la exedra en 2024 tras un recorrido histórico accidentado. Estas alegorías provienen de la Reggia di Venaria (Palacio Real de Venaria) y fueron instaladas aquí a principios del siglo XIX.
El Boschetto y el arte contemporáneo
El sector noreste, conocido como Boschetto, es de matriz decimonónica. Una serie de árboles y arbustos colaboran para crear un juego de sombras y motivos silvestres que contrastan con los jardines de estilo italiano. Es aquí donde el arte contemporáneo cobra protagonismo: la instalación de Giulio Paolini titulada Pietre Preziose está realizada con restos marmóreos de la cúpula de la Capilla de la Sábana Santa, dañada por un incendio en 1997.
El Bastion Verde, testigo de la historia militar
El Bastion Verde es el último vestigio de la antigua fortificación de la ciudad. Este pequeño pabellón de característico tejado inclinado fue erigido a finales del siglo XVII con fines defensivos. Con la llegada de Napoleón a Turín y el desmantelamiento progresivo de las murallas a principios del siglo XIX, se perdieron las referencias de las viejas defensas. Este bastión sobrevivió y hoy testifica el pasado militar de Turín.
El consejo de amigo: los voluntarios del Touring Club reciben a los visitantes todos los días de 10:00 a 17:00, salvo los miércoles. No dudes en hacerles preguntas: conocen cada rincón de los jardines y comparten gustosamente anécdotas y detalles históricos invisibles a primera vista.
Un ambicioso proyecto de valorización
Con la finalización de las Serre Reali (invernaderos reales) y la remodelación de los Jardines Reales, prevista para finales de 2025, Turín se prepara para ofrecer una experiencia aún más completa. El protocolo firmado entre los Musei Reali di Torino (Museos Reales de Turín) y la Fondazione Compagnia di San Paolo busca transformar el conjunto en un punto de encuentro entre arte, naturaleza y arqueología.
Los jardines reales, contiguos al palacio, están muy bien cuidados. Es el lugar ideal para hacer una pausa entre zonas verdes. Es cierto que son bastante pequeños, pero disfruté mucho recorriéndolos. Cuando visite el palacio, acuérdese de dar una vuelta por los jardines. Hay una vista preciosa del propio palacio y de los alrededores.