La Mole Antonelliana: cuando el delirio arquitectónico se convierte en el corazón del cine
Con una altura de 167,5 metros, esta aguja de ladrillo perfora el cielo turinés desde 1889. Se divisa a kilómetros de distancia, es imposible pasarla por alto. Con su cúpula neoclásica coronada por una flecha vertiginosa, la Mole Antonelliana encarna la ambición desmedida de su arquitecto, Alessandro Antonelli. Lo que originalmente iba a ser una sinagoga se transformó en el símbolo de Turín y en el hogar del museo del cine más espectacular del mundo.
Una arquitectura que desafía la razón
La historia comienza en 1863, cuando la comunidad judía de Turín encarga a Antonelli la construcción de un templo. Sin embargo, el arquitecto siempre quiso ir más allá. Los costes se dispararon y las obras se prolongaron durante 26 años. Como resultado, la ciudad compró el edificio inacabado en 1877 para convertirlo en un monumento a la unidad nacional. Esta locura de grandeza dio lugar al edificio de mampostería más alto de Europa en su época.
Las columnas neoclásicas de la planta baja contrastan con la verticalidad gótica de la cúpula, una mezcla ecléctica que algunos califican de kitsch y otros de genio visionario.
El templo del séptimo arte que desafía la gravedad
Un museo organizado como una espiral hacia las estrellas
Desde el año 2000, el Museo Nazionale del Cinema (Museo Nacional del Cine) ocupa las entrañas de la Mole. Al cruzar el telón rojo de la entrada, entras en los bastidores del cine. El recorrido comienza en la planta inferior con la arqueología del séptimo arte: teatros de sombras chinos, linternas mágicas, kinetoscopios y otros antepasados de la gran pantalla. Estos dispositivos ópticos narran cómo la humanidad aprendió a capturar el movimiento de las imágenes mucho antes que los hermanos Lumière.
La sala del templo: un vacío vertiginoso de 85 metros
Al llegar a la tercera planta, te quedarás sin aliento. El interior de la Mole es totalmente hueco. La mirada se siente atraída hacia arriba por esta catedral laica, donde el ascensor de cristal sube en 59 segundos hasta la cúpula. En el suelo, unas tumbonas rojas equipadas con altavoces individuales miran hacia dos pantallas gigantes. La luz tenue, las proyecciones animadas sobre la bóveda, la imponente escultura de la película Cabiria (1914) y el dial mecánico de Metropolis suspendido en las alturas crean una atmósfera única.
Es imposible no sentarse unos minutos para ver un fragmento de película en este templo dedicado al séptimo arte.
El consejo de amigo: los sábados y domingos a las 12:00 y a las 16:30, puedes subir a pie entre las capas de la cúpula, una experiencia poco conocida que permite comprender la arquitectura interna del edificio. Calcula una hora para la subida y la bajada. No es necesario reservar, pero llega con antelación.
La vista panorámica que bien merece el viaje
El ascensor panorámico te eleva a 85 metros de altura para disfrutar de un espectáculo de 360 grados. Turín se extiende bajo tus pies con sus tejados rojos, sus arcadas geométricas y sus plazas barrocas. Más allá, las colinas verdes del Po y, en días despejados, la majestuosa barrera de los Alpes nevados cierran el horizonte. Este mirador es el más completo de la ciudad, inaugurado en 1961 para celebrar el centenario de la unificación italiana.
Las colecciones que cuentan un siglo de magia
El museo conserva un patrimonio colosal: 80 000 fotografías, 300 000 carteles, 20 000 aparatos y 12 000 bobinas de película. Las plantas superiores revelan salas temáticas dedicadas al western, la ciencia ficción, el terror o la comedia. Vestuario, decorados, guiones anotados y equipos de rodaje: cada objeto cuenta una historia. La escenografía interactiva firmada por François Confino transforma la visita en una experiencia cinematográfica en la que eres a la vez espectador y actor.
Horarios
*Información sujeta a cambios
La Mole es uno de los imprescindibles de Turín. El edificio es realmente magnífico. En el interior, me pareció que la visita al museo del cine es completa y muy interesante. Las exposiciones son variadas y ricas. Además, es posible subir a la terraza panorámica en lo alto del edificio por un pequeño suplemento. Las vistas allí son impresionantes.