Visitar el Pan de Azúcar
El Pan de Azúcar es un monolito o inselberg, un macizo rocoso de granito que se alza sobre la ciudad de Río de Janeiro. Este monte impresiona por sus dimensiones, con 396 metros de altura que caen directamente sobre el océano. Elemento fundamental del paisaje carioca, el Pão de Açúcar se alcanza fácilmente gracias a las líneas de teleférico proyectadas a principios del siglo XX por el arquitecto Augusto Ferreira Ramos. Esto, claro, si no prefieres escalar una de las 270 vías que conducen hasta la cima.
Un lugar esencial en Río de Janeiro
El Pan de Azúcar es una parada obligatoria en Río, ya que ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad y del Cristo Redentor, que se erige un poco más al oeste sobre el Monte Corcovado. El monte recibió su nombre en el siglo XVI por parte de los colonizadores portugueses. Probablemente se deba a la forma que tomaba el azúcar refinado al ser introducido en los moldes de arcilla durante el comercio de caña de azúcar. La expresión Pão de Açúcar también podría derivar del término en lengua indígena tupí-guaraní, concretamente de la expresión "Pau-nh-acuqua", que significa la gran colina.
Subir en teleférico a la cima del Pan de Azúcar
El proyecto del teleférico se ideó en 1907 y se hizo realidad en 1912. En aquel momento, era la tercera línea de teleférico existente en el mundo. Desde entonces, las líneas y las cabinas se han renovado en dos ocasiones. El primer tramo te lleva a lo alto del Monte Urca, a 220 metros de altitud, donde también puedes optar por un paseo en helicóptero o visitar el museo sobre la historia del teleférico. Desde allí, un segundo teleférico te traslada directamente a la cima del Pan de Azúcar.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Las opiniones son diversas, pero para mí, la vista desde el Pan de Azúcar es todavía mejor que la del Corcovado. Las infraestructuras en el Pan de Azúcar se han desarrollado mucho recientemente, con tiendas y restaurantes. Es una pena porque eso estropea un poco el entorno natural, que antes era más auténtico. Sin embargo, es un lugar imprescindible en Río y tenéis que ir sí o sí. Un consejo: anticipad la subida en teleférico si queréis estar en la cima durante la puesta de sol, aunque personalmente creo que está aún mejor durante el día.