Visitar el Parque del Flamengo
Con sus 120 hectáreas de superficie, el Parque del Flamengo es el espacio verde más grande de Río de Janeiro. Se asienta sobre una lengua de tierra ganada al mar, de ahí el término Aterro en portugués, y fue diseñado en la década de los 60 por el paisajista Roberto Burle Marx. Se extiende desde el aeropuerto Santos Dumont hasta la bahía de Guanabara. Es un lugar clave para desconectar en plena Cidade Maravilhosa y disfrutar de las mejores vistas panorámicas de la bahía de Río.
El mayor parque de Río de Janeiro
El Parque del Flamengo es un inmenso recinto urbano cercano al centro de Río de Janeiro que sirve de antesala a los barrios de la zona sur, de carácter más residencial. Es tan vasto que su sección norte recibe el nombre de parque Brigadeiro Eduardo Gomes y la sur, Carlos Lacerda. El parque está dividido por una amplia avenida que se cierra al tráfico los domingos, lo que permite recorrerlo con total tranquilidad.
Es un espacio tanto recreativo como deportivo gracias a sus múltiples instalaciones, como pistas de ciclismo y canchas de fútbol, baloncesto, tenis y voleibol. En el ámbito cultural, el parque alberga el Museo de Arte Moderno de Río y el Monumento Nacional a los Muertos de la Segunda Guerra Mundial.
Vistas privilegiadas al Pan de Azúcar y la bahía de Río
Al igual que otros puntos de los alrededores, el Parque del Flamengo está catalogado por la Unesco bajo la denominación «Río de Janeiro, paisajes cariocas entre la montaña y el mar». El parque bordea la playa de Flamengo, la primera que se abre paso en la bahía de Guanabara. Desde aquí se obtienen vistas espectaculares del monte Pan de Azúcar y del frente marítimo de Río.
El domingo es el mejor día para visitar este parque. Todas las familias van a pasear, disfrutan de la playa y picotean dulces o brochetas de carne (churrascos). Además, la avenida principal está cerrada al tráfico, así que se convierte en una auténtica pista de baile para patinadores, patinetes, corredores, cochecitos... ¡Tanto que a los numerosos ciclistas les cuesta un poco encontrar su sitio!