El Puente de Carlos en resumen
El Puente de Carlos conecta la Ciudad Vieja, Staré Město, con el barrio de Malá Strana, situado a los pies del castillo. Es un punto de paso obligado en la capital de la República Checa y un símbolo nacional que aparece incluso en las monedas de 50 CZK (2 EUR aprox.).
Construido en el siglo XIV, fue durante siglos el único paso que cruzaba el río Vltava (Moldava) y debe su nombre a Carlos IV, quien impulsó gran parte de la transformación urbana de la ciudad. Se trata de una obra maestra arquitectónica protegida por dos torres imponentes. A lo largo de su recorrido, cuenta con una treintena de estatuas barrocas dispuestas frente a frente, al estilo del Puente de Sant'Angelo en Roma. El origen del puente está rodeado de leyendas, como aquella que asegura que se utilizó un mortero reforzado con toneladas de huevos para su construcción.
Fíjate en la estatua de San Juan Nepomuceno, reconocible por su halo dorado. Este sacerdote de Praga, que vivió bajo el reinado de Wenceslao IV, fue arrojado a las aguas del Vltava por negarse a revelar al rey los secretos de confesión de la reina. Una cruz marca hoy el lugar exacto de su caída. Es habitual ver a los visitantes tocar la figura del perro situada en la base de la estatua, ya que, según la tradición, trae buena suerte.
La estatua de Santa Lutgarda, la duodécima en el lado sur si caminas desde la Ciudad Vieja hacia Mala Strana, es probablemente la pieza más valiosa, pues se esculpió basándose en un cuadro de Petr Brandl. Si buscas algo más curioso, observa la figura del legendario Bruncvík con su espada dorada, situada fuera del trazado principal del puente, mientras que la menos visible es la del guardián de la torre, que se encuentra en el interior.
A menudo retratado entre jirones de niebla, el puente resulta especialmente evocador al amanecer o al atardecer, cuando la calma se apodera de él, algo poco frecuente. Por lo general, el Puente de Carlos está lleno de músicos, pintores y vendedores ambulantes que ofrecen a quienes pasean un toque de folclore y entretenimiento constante.
El Puente de Carlos es realmente uno de los imprescindibles cuando visitas esta ciudad de Praga. Este puente es un punto de paso casi obligatorio. Hay que decir que es magnífico y tiene mucha vida. Ofrece unas vistas preciosas y permite hacer fotos muy bonitas. Ve temprano por la mañana para evitar a la multitud.