Historia de la Plaza de la Bastilla
Símbolo de la Revolución francesa, la Plaza de la Bastilla es uno de los espacios más emblemáticos de París y de toda Francia. Situada en un barrio popular lleno de carácter, es un lugar ideal para caminar. La plaza es el escenario habitual de grandes eventos, desde ferias y conciertos hasta manifestaciones ciudadanas, y los noctámbulos la frecuentan por sus numerosos bares y restaurantes, que ofrecen un ambiente relajado.
El origen de la plaza se remonta a un pequeño bastión construido en el siglo XIV por Charles V (Carlos V) para proteger el hôtel Saint-Paul, una residencia real. Transformada en prisión de Estado por Richelieu, quien encarcelaba allí arbitrariamente a numerosos inocentes, esta bastille (bastilla) fue tomada por el pueblo parisino el 14 de julio de 1789, con las conocidas consecuencias históricas. Cuando pasó a llamarse place Antoine, se instaló allí la guillotina y 75 personas fueron ejecutadas.
De la fortaleza original solo quedan algunas ruinas, visibles desde la línea 5 del metro. En 1808, Napoléon (Napoleón) proyectó una remodelación de la plaza. Se planeó erigir un inmenso elefante de bronce de 24 metros de altura, pero aunque las obras comenzaron, nunca se finalizaron. Hoy solo permanece la base de la fuente. Posteriormente, Louis-Philippe (Luis Felipe) decidió construir la Columna de Julio para conmemorar a las víctimas de la Revolución de las Tres Gloriosas, consolidando a la Plaza de la Bastilla como un símbolo de la libertad.
Es posible visitar sus niveles subterráneos. La galería subterránea, decorada con vitrales, alberga dos tumbas que contienen los restos de cientos de personas que lucharon por la libertad y la democracia. Si tienes tiempo, no te pierdas el borne 3D Timescope (visor 3D) situado en la esquina del boulevard Richard Lenoir. Al girar 360 grados, permite visualizar los alrededores tal como eran en 1446.
¡Bastille! Un barrio acogedor que os recibirá, ya seáis parejas en la terraza de un café o en uno de sus restaurantes, o bien amigos dispuestos a salir de fiesta por toda esa cantidad de bares que encontramos aquí y allá en Bastille. Y para terminar, Bastille es un lugar ideal para un paseo en familia, las calles son agradables y muchos parques, además de los muelles del Sena, estarán listos para recibiros.