Visitar el Puente de Don Luis I
Una obra maestra de la arquitectura
Esta estructura metálica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se construyó entre 1880 y 1886. Conecta la ciudad de Oporto con Vila Nova de Gaia.
Este puente es un monumento emblemático de Oporto. Mide 45 metros de altura y 385 metros de longitud. Al sostenerse sobre un único arco de celosía, se le reconoce como uno de los más grandes e impresionantes del mundo. Fue erigido por el ingeniero de origen alemán Théophile Seyrig, quien fue alumno del célebre Gustave Eiffel. Por otro lado, existe un puente similar en Oporto llamado Puente Maria Pia. Este último fue construido por Gustave Eiffel y Théophile Seyrig una década antes, en 1877. Sin embargo, es el Puente de Don Luis I el que ha heredado el apodo de Puente Eiffel.
Un poco de historia
Hasta 1843, era necesario cruzar en barco el río Duero para trasladarse entre Oporto y Vila Nova de Gaia. En 1843 se instaló un puente colgante que permitió unir ambas orillas con mayor rapidez. Dicho puente fue sustituido por el Puente de Don Luis I en 1886, aunque todavía es posible observar dos pilones del lado de Oporto. Cabe señalar que el Puente de Don Luis I se levantó debido al excesivo tráfico que colapsaba el puente de Maria Pia.
El Puente de Don Luis I lleva el nombre del rey de Portugal de aquel entonces. Existe una pequeña anécdota curiosa al respecto. El rey Luis I debía acudir a Oporto para inaugurar el puente, pero finalmente declinó la invitación. Los habitantes de Oporto lo consideraron un auténtico desaire y nunca modificaron la placa con el nombre del puente, que contenía errores. Aún se puede leer Luiz I en lugar de Dom Luis I.
En la actualidad, la estructura consta de dos niveles. El superior sostiene una línea de metro, mientras que el nivel inferior se destina al tráfico rodado. Los peatones pueden transitar por ambos niveles.
Te recomendamos cruzar el puente a pie para admirar las vistas o sentarte en los muelles al caer la noche para verlo iluminado. La estampa resulta impresionante.
La impresionante estructura de este puente de dos niveles me recordó un poco al puente de Bir-Hakeim. Cruzarlo sigue siendo uno de mis mejores recuerdos de Oporto. Ofrece unas vistas magníficas del río y de la ciudad. A los pies del puente, hice unas fotos preciosas con el atardecer y de noche. Cuando las luces se reflejan en el agua, es espectacular. También me gustó mucho el ambiente de los alrededores. El lugar es animado y cuenta con buenos músicos callejeros.