El jardín de las plantas en resumen
Auténtico pulmón verde situado en pleno centro de Nantes, el jardín de las plantas sigue siendo el cuarto jardín botánico más extenso de Francia. Científico y de recreo a partes iguales, goza de reputación internacional. Pionero en la reintroducción de especies raras, posee la colección más bella del país de camelias, el símbolo de la ciudad. Cada año, sus 7 hectáreas y 8 invernaderos notables atraen a 2 millones de visitantes, de los cuales la mitad son turistas. Los más pequeños disfrutarán del área de juegos Depodepo, un divertido revoltijo ideado por el ilustrador infantil Claude Ponti, así como de la pajarera y las cabras enanas de la zona de animales.
Creado en 1806 por el paisajista parisino Antoine Noisette, el jardín de las plantas, llamado originalmente jardín de los boticarios, abrió al público 20 años después. Oasis de naturaleza lleno de curvas, debe su trazado actual al Docteur Jean-Marie Ecorchard (doctor Jean-Marie Ecorchard), cuya elegante escultura podrás ver; dicha estatua había sido retirada y fundida por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial antes de ser reproducida por la ciudad con motivo del centenario de su muerte. Si te gustan las estatuas, no te pierdas la Baigneuse au Miroir, situada frente a la gran cascada. ¡Data de 1909!
Fiel a la más pura tradición victoriana, el recinto se compone de amplios céspedes y láminas de agua, lo que lo hace muy agradable para pasear. Cada primavera se plantan más de 70 000 flores que ofrecen una gran variedad de colores y aromas. Algunos ejemplares, como el viejo magnolio, se remontan a principios del siglo XIX. Fíjate también en la secuoya gigante y en el pequeño invernadero de 1890. Si te cansas durante el paseo, puedes reponer fuerzas en el Café de l’Orangerie.
Muy bien ubicado, el Jardín de las Plantas de Nantes es perfecto para esperar el tren rodeado de vegetación, animales y flores preciosas. Hay varias obras artísticas repartidas por el recinto y, en verano, añaden nuevas piezas efímeras que completan este bonito panorama.
El único punto negativo es que no se puede caminar sobre la hierba ni tumbarse en ella. Nos consolamos pensando que es una forma de proteger el parque.