Visitar la Ópera de Lyon
En la place de la Comédie de Lyon, justo frente al Hôtel de Ville (Ayuntamiento), se encuentra la Ópera. Construida a mediados del siglo XIX, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.
Historia
La ciudad contó con una sala llamada Grand Théâtre desde 1756. Fue construida por el arquitecto Jacques Germain Soufflot, quien ya había trabajado en las reformas del Hôtel-Dieu. El emplazamiento elegido en aquel entonces fueron los jardins de l'hôtel de ville (jardines del ayuntamiento). Este teatro fue demolido en 1826 y reconstruido en 1831 por Antoine-Marie Chevanard y Jean-Marie Pollet.
En 1986 se convocó un concurso para adaptar la ópera a la normativa vigente. El proyecto fue adjudicado a Emmanuel Blamont y al célebre Jean Nouvel (autor del Museo del muelle Branly, del Louvre de Abu Dabi y de la Dentsu Tower de Tokio). Lejos de limitarse a una simple renovación, transformaron el edificio por completo, manteniendo únicamente las partes protegidas. Las obras comenzaron a finales de 1989 y concluyeron en 1993.
Hoy en día, el edificio cuenta con 18 plantas, cinco de ellas subterráneas y las cinco superiores resguardadas bajo la inmensa cúpula acristalada que corona la estructura.
La Ópera de Lyon
Con un presupuesto anual de 35 millones de euros, la Ópera de Lyon trabaja actualmente por renovar su programación. Su sala de 1100 plazas sigue siendo la sede principal de la Opéra national de Lyon y del ballet de l'Opéra de Lyon. No obstante, el número de conciertos ha aumentado para atraer a un público más joven.
Cada año, la ópera organiza visitas entre bastidores para mostrar las entrañas de este edificio. También abre sus puertas durante las jornadas del patrimonio con un recorrido especial que abarca sus 17 plantas.
Ya sea por el valor artístico de sus obras o por la arquitectura del lugar, existen motivos de sobra para visitar la Ópera de Lyon.
La Ópera de Lyon fue renovada por Jean Nouvel, lo que da lugar a una mezcla original entre lo clásico y lo moderno, con una preciosa cristalera sobre las piedras antiguas. La sala, totalmente negra, goza de una acústica increíble.
Fui muchas veces cuando era estudiante con los tickets culturales para jóvenes. Por desgracia, los precios luego se vuelven muy elevados, pero hay que estar atentos a los programas más accesibles para todos. Siempre hay bailarines de breakdance entrenando en la explanada de la Ópera.