Visitar la Catedral de San Juan
En el quinto distrito de Lyon, dentro de su barrio medieval, se alza la Catedral de San Juan. Su construcción, que se prolongó durante 3 siglos, no estuvo exenta de complicaciones.
Historia
Patiens, obispo de Lyon, ordenó levantar el primer edificio religioso en este lugar en el año 469. Esta iglesia fue destruida casi por completo durante las invasiones sarracenas del siglo VIII. Más tarde, en el siglo IX, Leidrade, otro obispo local nombrado por Carlomagno, restauró el templo que había quedado en el olvido.
La catedral vivió su mayor expansión entre los siglos XI y XII, aunque el proceso fue caótico. Los canónigos del cabildo de Lyon eligieron a Dreux de Beauvoir como arzobispo, mientras que el papa Alejandro III intentaba imponer a Guichard de Potigny. Este conflicto pasó a mayores debido a que uno de ellos era conocido por su afición a las riquezas y el boato, mientras que el otro había hecho voto de pobreza, lo que dio lugar a largas y complejas negociaciones.
Aunque comenzó bajo el estilo románico tradicional, a partir de 1235, varias modificaciones permitieron al edificio entrar en la era de la arquitectura gótica. La estancia del papa en Lyon entre 1244 y 1251 permitió acelerar las obras, a pesar de una financiación inestable. Desde el siglo XV, se añadieron al conjunto numerosas capillas de estilo gótico flamígero.
Durante la Revolución, el edificio sufrió daños y fue abandonado. Hubo que esperar al ascenso de Napoleón, quien, deseando honrar al papa Pío VII presente en su coronación, ordenó trabajos rápidos de renovación. Las verdaderas labores de restauración no comenzaron hasta 1832 y no concluyeron hasta 1896.
Durante la retirada alemana en la Segunda Guerra Mundial, la voladura de los puentes destruyó las cristaleras de la catedral. Afortunadamente, los vitrales habían sido retirados y puestos a salvo, lo que permite contemplarlos hoy en día.
El edificio ha sido objeto de numerosas restauraciones en su fachada y sus vidrieras, especialmente entre 1981 y 2013.
Esta inmensa catedral, rica en su diversidad, es un lugar emblemático de la ciudad y de la historia arquitectónica francesa.
Me encantó el Vieux Lyon y su barrio medieval. ¡Esta magnífica catedral gótica no pasará desapercibida! Me fascinó su reloj astronómico, así como las vidrieras preciosas. Una vez que la visiten, no olviden pasear por los alrededores para descubrir las tiendas, ¡y también para picar algo! Todo el barrio merece dedicarle tiempo. Y, por supuesto, la fachada se ilumina durante la Fête des Lumières, lo que la hace aún más espléndida.