Visitar el Museo Calouste Gulbenkian
Situado en Lisboa, el Museo Calouste Gulbenkian alberga una colección privada de más de 6000 piezas que pertenecieron al empresario armenio y coleccionista de arte Calouste Gulbenkian, quien amasó su fortuna invirtiendo en la industria petrolera. El museo recorre 5000 años de historia, desde el antiguo Egipto hasta el siglo XX, incluyendo obras del maestro vidriero René Lalique, gran amigo del mecenas. El edificio se encuentra en el corazón de un agradable parque del mismo nombre, un espacio perfecto para pasear entre estanques y senderos arbolados.
Un museo de arte ecléctico en Lisboa
El Museo Calouste Gulbenkian es una síntesis histórica que abarca múltiples épocas y reúne obras de diversos rincones del mundo. Siguiendo los consejos del egiptólogo británico Howard Carter, Gulbenkian logró reunir piezas notables del antiguo Egipto, como la célebre estatua de Bes. Un conjunto de monedas griegas y medallones fue recuperado durante excavaciones realizadas en Abuquir, en Egipto, a principios del siglo XX.
Además de la historia antigua, descubrirás una colección de artefactos representativos del arte islámico, como textiles, cerámicas y cristalerías, reunidos durante los viajes del coleccionista. La pintura europea de los siglos XIII al XIX está bien representada con obras de Renoir, Rembrandt o los 19 cuadros que retratan Venecia, firmados por Francesco Guardi. Asimismo, se exhibe un conjunto de mobiliario y objetos art déco de origen flamenco, italiano y francés.
El Museo Calouste Gulbenkian
El edificio fue diseñado por tres arquitectos en 1969: Ruy Jervis d'Athouguia, Pedro Cid y Alberto Pessoa. Fue catalogado como monumento nacional en 2010, convirtiéndose en la primera obra contemporánea en ser incluida dentro del patrimonio portugués.
El museo se organiza en dos recorridos distintos situados en la primera planta. Un circuito está dedicado al arte clásico y oriental, mientras que el segundo se centra en la escultura y la pintura europea del siglo XI al XX. En el mismo recinto, también podrás visitar un centro de arte moderno y contemporáneo.
Este gigantesco museo comprende dos edificios, la fundación y el museo de arte moderno. Pasé una tarde entera allí, hay muchísimo que ver. Artes islámicas, asiáticas, antigüedades griegas y egipcias, pinturas impresionistas, las colecciones se adaptan a todos los gustos. Por mi parte, me encantó la sección dedicada al Art Nouveau, que presenta unas suntuosas piezas de cristal de René Lalique. Además, el entorno de estilo japonés del museo, rodeado de un jardín, es muy agradable.